sábado, 5 de julio de 2025

El parque botánico de Kutaisi

     La verdad es que lo dejé para el último día porque en una ciudad más pequeña que Albacete no esperaba ver gran cosa y sin embargo he estado en el mejor que he visto en mi vida, hasta el momento. Tengo un gran recuerdo del de Kiev pero este lo supera sin duda. 

    Lo primero que vi esta mañana fue este precioso mural. Los muñecos están hechos con alambre y los vi ya en el parque.


Cuando subí a la catedral también vi este mercado callejero, los puestos de quesos. Unos en la calle en el suelo, otras en diminutos sótanos, otros abren los capos de sus furgones y a esperar al cliente. La señora mayor se conforma con vender unas pocas hierbas que cosechó a primera hora, y el ama de casa con la compra hecha vuelve a casa por el puente de las cadenas.

De camino al botánico he ido observando distintas construcciones. Llama la atención la casa sostenida por finas columnas de hierro.

Como el botánico tiene tanto que ver os he agrupado las cosas. Primero parte de la flora.

A los árboles os puedo asegurar que las fotos no les hacen justicia. Hay muchos centenarios (secuoyas, cedros del Líbano, también plátanos gigantescos,...) y la gran mayoría con un dedo de musgo en el tronco.

Estos son algunos adornos del recinto y como veis un acogedor auditorio.

Senderos de todo tipo que he ido recorriendo. La mañana ha sido muy agradable. Un buen paseo por estos lugares a 19 grados sabe a gloria.

En uno de los árboles que sigue vivo han hecho una pequeña capilla ortodoxa.

Había también una exposición como las que hace la Caixa que iba mezclando fotos preciosistas con otras de crítica social. El letrero de la chica de rojo dice : "Y mientras la gente se quema ellos se bañan en champagne".

Os ha gustado, verdad?. Al salir en vez de volver hacia el centro me he ido hacia las afueras y me he encontrado esta urbanización que es seguramente de los ricos. Con una pequeña iglesia y todo. La vaca estaba tan pancha husmeando en la basura. Al ver pasar a la niña como si tal cosa lo he normalizado yo también.

En estos países menos desarrollados que el nuestro hay mucho artesano herrero y mucha forja y se nota muchísimo en puertas, balcones, rejas,...

Ya de vuelta en la ciudad he visto este letrero que rezaba "Georgian Cuisine" y me he metido. Había que bajar a una cueva en la que las paredes estaban permanentemente rezumando agua. El edificio hacia arriba también tenía mesas en una especie de reservados encima del río. Luego me he ido a un café que me atrajo el otro día. He saludado al niño de los sombreros y me he tomado una copichuela.

Es curioso comprobar como la ciudad vive de espaldas a un estupendo río, como Barcelona y el mar antes de los Juegos Olímpicos, al que como mucho dan la parte de detrás de algunas casas.

La última actividad de la tarde ha sido subir en el teleférico que te lleva a una colina donde hay poco más que un parque infantil y alguna vista no muy despejada de la ciudad.

La cena hoy la están amenizando estas dos chicas interpretando musi clásica para turistas. Temas conocidos. Yo siempre prefiero que me sorprendan. Son bastante buenas a mí humilde entender. 

Mañana y sin que me haya llegado aún la medicación me voy dos noches a Mtskheta aún en Georgia. Con ese nombre tiene que haber al menos algo original.
Buenas noches. 

viernes, 4 de julio de 2025

Anecdotario (4 de Julio)

     La ciudad de Kutaisi prácticamente está vista y hoy llueve así es que como tengo un día más esperando a ver si me llega la medicación, voy a aprovechar para seguir diseñando la ruta e ir gestionando el tema de los visados que necesitaré en China, Pakistán, India, Nepal y Tíbet adonde espero llegar en un par de meses. 

    Llevo toda la mañana en eso y parece que le voy viendo la luz así es que para cambiar un poco el chip voy a contaros algunas anécdotas del tiempo pasado.

    Llevo en lo que va de viaje tres paquetes enviados a España con cosas que aquí ya no necesitaba de los cuales han llegado uno y medio. El primero con unos zapatos que abultaban mucho y no sé si algo más llegó sin problemas. El segundo con una mochila (me compré una maleta de ruedas), un cuaderno de dibujo demasiado grande y un regalo que me hizo el amigo Milan de Trieste, la chica de correos de Zadar me indicó al revés donde poner destinatario y remitente. Al ver el error, hizo unos tachones cambiando ambos conceptos. Total, que nunca más se supo. Y el tercero fueron unas monedas y billetes con muy poco valor que le envié desde Bulgaria a mi hermano que colecciona y que me habían sobrado de Turquía (liras turcas). Bueno pues llegaron los billetes pero no las monedas. Jamás entenderé como ha podido ser. 

    Anteayer desde Kutaisi quise hacer un envío a Albacete con un par de libros pequeños que ya no necesito, los mapas de Europa y Turquía, idem, una libreta de notas turística que me pidió una compañera de la Caja y un derviche imán para el frigorífico. Me pedían por facturarlos 125€ así es que seguirán viajando conmigo. Ea!.

    Lo de enviar los medicamentos está siendo una odisea. Las empresas privadas (DHL y similares) no hacen envíos de medicamentos. A través de correos ha costado 125€, pero no garantizan la entrega. Si pasa por un escáner y a algún funcionario de Georgia no le gusta, pueden terminar en una papelera. En vilo estoy ya dos días a la espera porque tampoco garantizan ningún plazo de entrega. La opción B si en diez días no sé nada es coger un vuelo Ereván - Madrid ida y vuelta y que me las acerque mi hija a Barajas. 

    Me ha resultado muy curioso en Turquía comprobar como en algunas ciudades has sido normal tomar cerveza en las comidas y en otras era imposible encontrarla. Recuerdo que en Edirne se me acerca un camarero muy sigiloso y me pregunta si quiero cerveza. Le digo que si y me la trae dentro de una bolsa de papel. Le pregunto porque y me dice que quien vea la botella puede informar a la policía y crearle problemas. Total, la consumí rápido y a otra cosa. Luego en la misma ciudad en un merendero junto al río me la sirvieron sin mayores problemas. Cualquiera lo entiende.

    Lo de la ciudad subterránea de Capadocia ya lo conté en parte. Fue muy impresionante. Aparte de que no sabía cómo iba a reaccionar por allí abajo, algunos lugares eran realmente justos. Recuerdo que en alguna parte del recorrido, además de hacerme varios raspones en la calva que me han durado varios días, tuve que andar a cuatro patas porque agachas ya no cabía. Hubo un tramo que el guía me desaconsejó que hiciera y me lo salté. Recuerdo que había una escalera de unos cuarenta o cincuenta peldaños por la que solo cabía una persona de ancho en cualquier sentido y estaba en curva, por lo que el guía tenía que gritar para que dejaran de bajar, entonces subía el corriendo, paraba a la gente y gritaba para que subiéramos o bajáramos nosotros. Imaginar el agobio en días de afluencia masiva de turistas. Cuando estuve yo no había pocos.

    Un día al llegar a destino y recoger las maletas para irme al hotel, de milagro me di cuenta de que una de las que llevaba no era la mía. Se parecían mucho. Desde ese mismo día las he identificado con un trozo de la cuerda verde que llevo por si tengo que tender ropa lavada en algunos de los hospedajes que no tengan ese servicio. Ahí las tenéis, siempre junticas las dos.


En Sivas ha sido la primera ciudad en la que no he encontrado a nadie que hablara ingles ni ningún otro idioma  que no fuera el turco. Ni recepcionista del hotel, ni camareros, ni taxistas, ni el empleado de la agencia de transpotes en la estación de autobuses. Absolutamente nadie. Eso sí, la gente enseguida sacaba el móvil con el traductor Google y escribiendo o hablando a través de los móviles nos entendíamos.

Otra cosa muy curiosa de Turquía es que en todas las paradas de taxis (todos llevan parquímetro en el retrovisor) y hay muchas paradas a poca distancia unas de otras, hay una garita con un empleado, y cuando llegas es quien te dice cual coger mientras los conductores están charlando en un corro o tomando un té a la espera dentro de la citada oficina. 


Comentar que si bien los mercados están algo menos surtidos en Georgia que en Turquía, por contra, la comida es bastante mejor y más barata. Estoy comiendo y cenando un primer plato de sopa o ensalada o pasta abundante y carne o pescado por 11€ con un té o un postre.

Por la tarde he ido, como siempre, a ver la iglesia de mi barrio. Por dentro muy sencilla, por fuera me ha gustado. Muy alta y en poco espacio y con una escalera de más de 50 peldaños delante.

Este es el Golden Marqee, lo vi el primer día y no le di mayor importancia. Es del S.XVII y lo utilizaba el Rey para descansar y reunirse con los más allegados. Está junto al río. Tiene este árbol centenario en el jardín y se encuentra cerrado por rehabilitación.


Justo al lado hay un teleférico que cruza el río hasta una colina. La gente sube a pasear, jugar con los niños en un parque infantil, observar las vistas de la ciudad y tomarse un refresco. Mañana es posible que suba. Hoy llovía.

Y por último me he venido a cenar a un restaurante en el que me dijeron que los viernes había música folk en vivo. Me apetecía mucho porque aquí la música tradicional es muy coral. Efectivamente se han sentado cuatro chicos entre 30 y 40 años en una de las mesas, como hacíamos en el Nido de Arte al principio. Han ecualizado una guitarra y han puesto dos micros sobre la mesa y están cantando como los ángeles, con unas voces preciosas y bien empastadas. 


El día no puede terminar mejor. Buenas noches a todos. 

jueves, 3 de julio de 2025

La Catedral de Bagrati en Kutaisi, excepcional pero muy mal gestionada políticamente.

     Hoy el objetivo eran un par de iglesias, un par de museos, un mercado y callejear.

    Nada como empezar la mañana y toparte con este mural de una señora amasando pan. En el barrio como veis la gente saca los quesos que ha hecho a la puerta de su casa para venderlos. Otros muchos, como algunos gitanos de Albacete vienen del campo con el maletero lleno de hortalizas o frutas y se ponen en cualquier lugar a ganarse un mínimo jornal.

    Me dirijo a la cima de una colina en las afueras donde está la catedral. Algo bastante excepcional. Las cuestas es el precio que tengo que pagar. La vegetación es exuberante por todas partes. El barrio es muy antiguo y la mayoría de la gente vive en casas muy destartaladas.


Os diré que la Catedral de Bagrati, después de Estambul, ha sido el primer sitio de donde me ha dolido irme. El estar tan arriba, tan sola, con tantísima amplitud, en parte un poco abandonada (ahora os cuento), la hacen muy especial para mí.

He hecho bastantes fotos y os las voy a pasar casi todas para tratar de explicaros la grandeza del lugar. 

Se equivocaron los mandatarios (a quien se le ocurre montar un ascensor para subir a la gente a la cúpula), no atendieron la normativa de la UNESCO y la han sacado del listado patrimonial y quitado las ayudas. Hay gran polémica al respecto.ojala y lo resuelvan.

Por dentro la espectacularidad son los volúmenes.

En las fotos no se aprecian bien. Había un par de popes oficiando en dos altares.

Nada más bajar está la griega ortodoxa de la Anunciación. Ayer vimos ambas desde la terraza del hotel. Está bien pero no es comparable. 

Quizás los ángeles anunciadores en el coro sean lo más destacable de su interior.

Luego me fui a la casa Museo de Zacarías Paliashvili. Es un músico muy relevante, compositor de varias óperas muy conocidas en Alemania en las que fusiona el folk de su tierra con la música clásica. Los nacionalismos en toda Europa influyeron en los grandes compositores y este es el caso. Una Sra. muy amable y vendida a la causa me enseñó videos del funcionamiento de alguna de estas maquinas a manivela y rodillo o cartón troquelado tan curiosas y tan comunes en la época. Recordemos los organillos que vimos en Albacete hace muchos años y que eran tan populares en las verbenas de Madrid.

Aquí me vais a permitir una licencia porque he visto a ese niño con la camiseta de Messi echarse unas canastas y no he podido menos que entretenerme un rato con el espectáculo. 

En búsqueda de la Sinagoga me he metido en un barrio menos céntrico. Ahí veis el ambiente. Casas de dos pisos como en toda la ciudad, cables colgando por todas partes y algunas casas con muchas carencias. Digamos que es un segundo mundo. Siempre me pregunté donde estaría. Pues aquí, de Italia en adelante. No tienen los problemas del tercero pero distan mucho del primero.

Ahí tenéis la Sinagoga. Los judíos desde la Edad Media están muy integrados en esta ciudad y conviven perfectamente con sus habitantes. La prueba es que aunque esta es la más importante, hay tres sinagogas.

En la puerta estaba esperándome Boris Gaponov, judío escritor que tradujo al hebreo muchos textos e influyó en el desarrollo de dicha lengua. Me fascina ver caracteres de escrituras de alfabetos distintos de los nuestros, y estos son dos de los más originales, aunque hay muchos. 

Luego pasé por el Museo de Historia que es un museo menor y más bien de arqueología y antropología. Aparte de los instrumentos musicales que siempre me llaman la atención tienen esa cuba enorme de madera rectangular para pisar la uva, y también me atrajeron los que yo creo que son los fusiles más antiguos que he visto. Como veis son dos tubos de hierro ensartados en dos palos de madera con muy poca forma. 

De vuelta al hotel pasé por un gran mercado que ocupa varias manzanas. Son menos espectaculares que los árabes, pero también muy activos. Esa es la fachada de uno de los laterales en la que hay en relieve escenas de la vida de este país.

Hay varias cosas no vistas anteriormente por mi. Los montones blancos no sé si serán de harina. No los había visto antes. Las botellas y recipientes a rayas creo que son distintas especias en un mismo continente. Los licores y vinos, fabricados caseramente y embotellados en todo tipo de envases también tienen sus puestos en el mercado. Y por último lo que parecen chorizos secándose, son churchkhela. Típico producto en concreto de Kutaisi. Nueces, almendras o avellanas ensartadas como un collar sumergidas en una mezcla espesa de mosto cocido y harina y dejados secar durante días para luego comerlos a bocados como el fuet o en rodajas. Los distintos colores dependen de que el mosto sea de uva blanca o roja y algunos se hacen también con granadas o moras. Al verlos pensé que eran tripas de salchichón. Mañana espero probarlos. Creo que son dulces aunque agrían un poco. Si son de uva, una de mis frutas favoritas, tengo que catarlos.

Me queda un jardín botánico, un teleférico y otro mercado porque el museo del ejercito no creo que vaya a verlo... y mucho trabajo administrativo porque me acerco a sitios donde necesitaré visados que aun no tengo. Buenas noches.

miércoles, 2 de julio de 2025

Kutaisi, culta y manejable.


     Enseguida se da uno cuenta de que esta ciudad ama la cultura. Museos, galerías de arte, esculturas -por densidad de población- numerosas, en fin un sitio donde disfrutar del tiempo libre. 

    Sigo pensando, como ayer, que desde que entré en Georgia conecto mejor con todo. Puede influir que sean cristianos en vez de musulmanes, aunque a mí la cultura árabe me atrae mucho. No sé.

    Algunas esculturas son enormes. El de las columnas es en Teatro dramático, y las chicas son cuatro hermanas que fomentaron el folclore local. Cantaron en cuarteto para los soldados en la gran guerra y fueron el germen de la actual música popular. Son las hermanas Ishkhneli.


Este curioso edificio en restauración tiene en lo que parecen las chimeneas del mismo que en realidad son pedestales tres leones en la fachada y diez personajes en la parte de detrás. Lo nunca visto. 

A continuación en una esquina de una calle principal me he encontrado este montaje que parece una oda al circo. Una de las peanas no tiene estatua e interpreto que es para que el espectador se suba y se integre en la escena. Me ha encantado.

Luego me he metido en esta galería de arte con pintura, escultura, fotografía y otras técnicas. Todo esto en trescientos metros que hay desde el hotel hasta la oficina de turismo. Estás son algunas obras...

... y estas algunas esculturas, unas expuestas y otras en el patio tiradas y pendientes no sé si de restauración o de que venga el camión y se las lleve. 

Por fin he llegado a la oficina. La terraza es la de las celosías abajo a la derecha. Junto al Río Rioni, el más largo del país que viene del Cáucaso y vierte su caudal al Mar Negro. El "puente blanco" tiene esta preciosa escultura del niño con los dos sombreros. Debajo hay un pub del que salía una música encantadora. Mañana igual me paso. 

Luego he ido a buscar la oficina de DHL porque quería mandar un paquete a España con cosas que me sobran y espero recibir más medicación que la que llevo empieza a escasear. Mañana os contaré. El caso es que en un parquecillo del tamaño del del Santo Ángel de Albacete me he tropezado con una serie de esculturas en piedra de las que os paso solo una parte.

Este es el monumento al Rey David el Constructor de Georgia que reinó en el S.XI con una historia parecida a la de Ataturk en Turquía. Un tipo interesante si os gusta la historia. Y lo de abajo es una monería de pequeña parroquia dedicada a San Jorge 

De vuelta para el centro y buscando donde comer he vuelto a ver este edificio que ayer me llamó la atención y me he metido a ver que era. Las dos primeras plantas un gran almacén sobretodo de ropa. La tercera unos multicines y la cuarta Georgian Records, una discográfica. En la puerta de los almacenes un monumento a Vasil Amashukeli (el José Luis Cuerda de Kutaisi). El resto son más construcciones que me voy encontrando. Algunas en la ruina pero parece que para rehabilitar y no para demoler.

Por cierto pocos sitios hay donde mole casi más vestirse de novio que de novia. El conjunto blanco del maniquí masculino me encanta. 

Por último os dejo unas fotos de las fuentes del parque cerca de casa. Son tres y al tener los pitorros a ras del agua y caer ésta a borbotones hace un efecto marino en la superficie. Las otras tres imágenes las he captado desde la terraza del hotel. Mañana les haré una visita. 

Buenas noches. Mañana más. 

martes, 1 de julio de 2025

Kutaisi (Georgia). Menudo cambio!.

     Os tengo que contar que ayer tuve mi primera indisposición viajera que gracias a Dios fué leve. Creo que me sentaron mal unos plátanos, mi cuerpo no los admitía y estuve toda la noche con el estómago mal. Me levanté a las 4,30, a las 6 cogí el bus todavía regular, y luego poco a poco, con unos frutos secos que llevaba y un té que me dieron en el autobús, fui mejorando.

    Las primeras cuatro horas de viaje fui dormitando con la cortina corrida hasta que llegamos a la zona fronteriza entre Turquía y Georgia donde vimos algunas playas bastante animadas.


Ya en la frontera centenares de camiones retenidos me hicieron temer lo peor.

Sin embargo no fue así. Un poco de barullo porque nos juntamos dos autobuses pero sigo pensando que es un buen medio de atravesarlas. Una vez dentro lo primero que choca es el idioma. Veremos hoy pero ayer el traductor de Google en un par de intentos no lo reconoció. La estancia parece que va a ser barata. La gasolina está a un euro redondeando porque el lari georgiano está a 2,90 por cada euro. Ahí me veis en la bodega del autobús al fresco esperando que lleguen todos mis compañeros de viaje.

La primera ciudad georgiana, Batumi me hace acordarme del Benidorm de los años 60 y 70 con muchos rascacielos en construcción. Las últimas dos fotos son de casas viejas y escarconchadas con toda la ropa tendida en la calle.

Enseguida tiramos hacia el interior y vemos al fondo el Gran Cáucaso o Cáucaso Mayor con alturas superiores a los 5.500 m. Kutaisi se encuentra en una depresión entre éste y el Cáucaso Menor, también montañoso pero con menos altura. En Georgia si que se ve ganado por todas partes. Parece que fuera salvaje incluso. Todavía no han quitado los pasos a nivel. Os acordáis de ellos?. 

En Kutaisi nos recibe está fuente que me parece una auténtica horterada en una gran plaza donde conviven transeúntes y coches en perfecta armonía.

Estos son los edificios que la circundan.

Veo diversas esculturas y pinturas por el centro. Junto a una de ellas me choca ver a un grupo de jóvenes jugando a las cartas

Luego paso por un patio entre dos manzanas bastante bohemio al que acceden los jóvenes a tomar algo a media tarde.

Como veis hemos cambiado el tercio totalmente. Las viviendas en todo el centro, aunque con falta de una mano de pintura, recuerdan totalmente a aquellas fotos de Belda de los edificios de la calle Ancha de Albacete que nosotros derribamos en su mayoría y que aquí se conservan 

    El último de ellos es la fachada del Newport Hotel Kutaisi en el que me hospedo.

    Con una estupenda cerveza que no sé cómo se llama y que amarga un poco, una crema de champiñones, una ensalada y algo parecido a una croqueta de carne despido el día y me voy raudo a la cama, que ha sido largo. El cuerpo ha ido a mejor claramente. Buenos días porque la entrada hoy la hago al levantarme. Un día más, un día menos. Sed felices. 

Las cosas son como son y no como queremos que sean y este viaje ha llegado hasta donde tenía que llegar.

     Salí de Albacete con la idea de llegar a Estambul y allí según me encontrara decidir si seguía o me volvía. El viaje no ha podido ser m...