La primera visita, bien temprano es a la Piazza de San Antonio Nuovo donde se encuentran la iglesia que le da nombre y la Serbo-Ortodoxa de San Spiridione.

LLANEANDO: Blog creado por Miguel López Valles a partir de un proyecto que quiere compartir y que consiste en hacer un viaje dando la vuelta al mundo. En este espacio por tanto se irán relatando los pasos que doy para la preparación del mismo hasta la partida y posteriormente iré relatando las experiencias diarias e incluyendo fotos de los lugares y encuentros más significativos ya sea con la naturaleza, habitantes, fauna y flora, ...
La primera visita, bien temprano es a la Piazza de San Antonio Nuovo donde se encuentran la iglesia que le da nombre y la Serbo-Ortodoxa de San Spiridione.

Muy de mañana vuelvo a Brescia, dejo el coche y me voy a Trieste en tren. La verdad es que es un medio de transporte estupendo.
A pesar de sus encantos Limone es pequeño y nos ha dado tiempo de ver más poblaciones bañadas por el Garda, así es que desayunamos y nos cogemos el vaporeto para cruzar al otro lado...
Anecdotario y curiosidades
Lo primero que tengo que decir es que la gente me está tratando muy bien. Debe ser por la edad, claro. Me acuerdo de cuando estaba en la mili. Como era el más viejo, hasta los veteranos me respetaban. La gente entre 20 y 30 años, me ayuda a subir las maletas por las escaleras del metro, me cede el sitio en el autobús, se ofrecen a sacarme fotos cuando me ven buscando un selfi,...
Otra cosa curiosa es que en Lyon (debe ser por decreto o bando de la alcaldía), en cuanto te sientas en una terraza o restaurante, antes de pedir te sacan una botella o jarra de agua fresquita sin coste.
En Italia, por contra si te meas, ve preparando un eurito en casi todas partes, y por supuesto una vez sentado a la mesa ya te cargan 2,50 € de cubierto.
De todas formas y siendo todos buena gente, los franceses son amables-distantes y los italianos amables-colegas.
El otro día en el tren a Milán me tocó un compañero de asiento mayor que yo con pinta de gran señor. Ambos estuvimos muy educados hasta que el hombre sin recatarse lo más mínimo, se pegó un bostezo que debió de oír hasta el maquinista. Casi exploto de la risa.
Por cierto, en Chambèry que tenía que coger el tren hacia Milán, me ocurrió algo inesperado. Anuncian la vía de mi tren y me voy para allá. Llevaba el vagón número 16. Entra un tren y yo me pongo a buscar el vagón 16 y al no encontrarlo le pregunto a un factor con gorra de plato y me dice: ¿Para donde va usted?, y yo le digo que para Milán, y él me dice que el tren estacionado no iba a Milán sino a París, que el mío era el siguiente. Total, que si en ese tren hay un vagón número 16, me habría subido en la dirección contraria.
Otra cosa digna de comentar es como por el mismo importe prácticamente es posible reservar un apartamento u hotel muy mediocre que te cambia el gesto al entrar, o una casa como la de Brescia con solera, cuidada, adornada y exquisita que te hace sentirte en un palacio. Mismo precio y un abismo en calidades.
En Brescia por cierto, como llegué tarde, estaba ya el portero de noche atendiendo a quien llegaba. Era un ruso con una pinta de mafioso que tiraba de espaldas, aunque supongo de nuevo que por mis canas me trató exquisitamente. No me pidió ni un papel. Al verme me dijo sígame, y me dejó en una habitación super amplia y con techos de al menos 3,50 metros. Pero ya el colmo es que le pregunto donde cenar, y como no me entendía ni en español ni en italiano, saca el móvil para mostrarme adonde ir, y estaba todo lo que escribía y me mostraba en alfabeto ruso cirílico. Al final en el idioma de signos nos entendimos y pude cenar y descansar.
En Brescia me meto en un parking, la máquina me pide la tarjeta y yo la muestro y me abren la puerta, pero ay al volver a por el coche. Observo que todo el mundo va a las máquinas con su tique o su carnet de abonado y yo no tengo ni una cosa ni otra. Le pregunto al encargado y tras varias explicaciones dice que mi tarjeta es mi tique; que vaya a la salida y la presente y me abrirá. Llego a la máquina, le meto la tarjeta en una ranura y la escupe con tal fuerza que se mete debajo del coche. Echo para atrás y bloqueo la salida buscando mi tarjeta que se mezcla con tiques que había por el suelo, y yo cada vez más nervioso. Al final encuentro la tarjeta, me abren desde el control y respiro por fin en la calle.
Otra. Saco el billete Milán Brescia con el móvil y, chulo de mi, saco primera clase (12€) en lugar de segunda clase (8€). Cuando llega el tren, solo lleva una categoría de asientos y viene a tope, con lo cual si me descuido ni me asiento.
En Limone anoche salgo a cenar a las 21,30 y me encuentro todas las cocinas cerradas y la gente no me quiere vender ni un bocata. Pensé que no cenaba hasta que me encontré en un chiringuito a una cubana que hablaba español y me hizo un sándwich y me partió un tomate. Hoy a las 7 estaba cenando.
En Brescia hay un Museo, el de Santa Giulia, enorme, todo un monasterio con piezas románicas, medievales, ... extraordinarias. Empiezo a recorrerlo y es tan grande que en un momento, ya cansado, pienso en buscar la salida y no había forma. Yo ya nervioso empiezo a buscar puertas de salida y disparo las alarmas en dos de ellas. Nadie me dijo nada pero se me subió el pavo.
En fin, para una semanita de viaje que llevo no está mal. No todo son risas. Lo inesperado está muy cerca siempre.
Buenas noches!!.
La última noche en Brescia alquilé un Fiat 500 y reservé tres noches en el Hotel el Castell en Limone.
A través de Paloma, una compañera de italiano de la Escuela de Idiomas de Albacete que salía con Ángelo, un militar italiano que trabajaba en la Base Aérea de los Llanos, tuve conocimiento de este paradisíaco lugar hablando de este viaje que ya por entonces rondaba mi cabeza.
Impaciente por conocerlo y paciente por lo demás (habi mucho tráfico), tras una hora de trayecto me encontré con esto.
Después de la monumentalidad de Lyon apetecía ya ver naturaleza y dudé sobre si parar en Brescia, o incluso parando a hacer noche porque llegué ya tarde y no era cosa de seguir, no visitarla y salir de mañana hacia el Lago de Garda.
Ya la primera sorpresa fue encontrarme con una vivienda histórica convertida en hotel con encanto y en museo igualmente. Se llama Hotel Il Leoncino.
La chica del hotel me dijo que el centro era pequeño y muy bonito, así que pensé, lo hago en un par de horas y me largo.
Menos mal porque me habría perdido todo esto:
El centro son tres plazas muy grandes (Vittoria, Pablo VI y della Loggia o Ayuntamiento) unidas por soportales enormes.Toca avanzar con el objetivo de ir a descansar un par de días a Limone sul Garda.
La compañía ferroviaria francesa solo me proporciona billete hasta Milán y una vez en Italia (o vía internet) tengo que sacar los que necesite después.
Pensaba ir a Verona pero ya estuve allí hace años y he visto que Brescia -que no la conozco- también está cerca de Limone, así es que con el móvil he conseguido un billete de tren y un hotelito y pasaré allí al menos una noche.
Redacto esto en la estación de Milán esperando el tren.
El día ha sido entretenido para la vista y descansado para mis rodillas.
De Lyon a Chambéry (primer tren) nada destacable. A partir de ahí hago Chambéry Milán (segundo tren) y comienzan las estribaciones de los Alpes, monte, vegetación, ríos, y por fin las montañas nevadas.
Toda una gozada para la vista de quienes no estamos acostumbrados a anta naturaleza.
En la parte italiana los Alpes se acaban bruscamente antes de Turín y pasamos a un paisaje que parece manchego. Más abajo anexo fotos.
Llego a Milán sin mayores atractivos a las 5 y tengo el tren a Brescia a las 7,30.
Mañana veré si hago en dicha ciudad una o dos noches (según lo que ofrezca) y si en Limone paro 2 o 3 noches.
Ya os contaré. El siguiente destino será Trieste.
Tras dos días y medio intensísimos en Lyon, una ciudad con aires de gran capital que me ha impresionado; no en vano fue la capital de las Galias adonde llegaron los romanos en su expansión hacia occidente; me dispongo a dejar Francia.
El viaje será muy interesante porque al cruzar los Alpes tendré la oportunidad de disfrutar de esos paisajes de montaña tan distintos a los de mi tierra querida.
Desde Lyon solamente me dan billete hasta Milán, pero yo quiero ir a reposar de estos días (más de 40.000 pasos dados) a un pueblico que me dijo mi amigo Ángelo -militar italiano que trabajaba en la base de Los Llanos- llamado Limone en la orilla del Lago di Garda.
Voy a intentar hacerlo todo en el día, pero para eso tengo que conseguir un billete de Milán a Brescia y luego probablemente un autobús, o alquilar un coche, o bien hacer una noche en Brescia y llegar a Limone pasado mañana.
Todo se verá. Nos vemos en Italia. Mamma mía!!.
Hace 2,000 años, Lyon era la capital de "Las Galias".
Hoy es una bellísima ciudad de más de 500.000 habitantes, de los cuales un 14% son inmigrantes.
Formada por dos colinas y una península, y bañada por los ríos Saona y Ródano, conserva un grandísimo patrimonio histórico que mezcla con una arquitectura modernista y que rezuma cultura y actividad por todos lado
Los mejores regalos son siempre inmateriales (un abrazo, una sonrisa, una mirada, una palabra de aliento,...).
En esta partida viajera que me he propuesto han habido muchos regalos materiales e inmateriales, pero el mejor ha sido un "audio de Geromo" que quiero compartir con todos vosotros. Como veréis, se merece una entrada en solitario al blog.
Gracias Gero, el mundo mundial se está perdiendo un actorazo como tú, pero yo te tengo a mano y te disfruto casi a diario.
Gracias Gero: "Te adoramos, te glorificamos, te damos gracias".
Todavía me tiemblan las piernas!
Ver que además de mis mejores amigos estaban representantes de la PEÑA DIEGO FOX, y otros amigos queridos, Ángel, las familias de Alfon y Nani, David y Alicia, Rami y Encarnita al completo,... en fin, no lo olvidaré nunca. Gracias a todos.
Y al día siguiente la despedida de la familia de Carmina.
Con mis hermanos habíamos celebrado ya el lunes, y la semana pasada con mi hijo Miguel.
Pues bien, despedida la gente que más quiero, tocaba empezar la ruta. El Alvia que me ha traído a Barcelona llegó con una hora de retraso así es que a practicar la paciencia, que en este viaje necesitaré a raudales.
El viaje en tren, como siempre muy cómodo, aprovechando para enviar y contestar WhatsApps, que hoy he tenido unos cuantos, hablar con algunos contactos, empezar a leer un librico de francés que me he traído para refrescarlo antes de llegar a Lyon, y aterrizar en la Ciudad Condal.
Los alrededores de la Estación de Sants donde me cogí un Hostal por Booking estan llenos de inmigrantes y kebabs, pero parece una zona tranquila.
Paseo al fresco, un plato combinado, escribir esta entrada, y a dormir.
Mañana a las 8,15 salgo en un AVE hacia Lyon. Qué ilusión!.
Buenas noches!!.
Salí de Albacete con la idea de llegar a Estambul y allí según me encontrara decidir si seguía o me volvía. El viaje no ha podido ser m...