Mi intención cuando planifiqué la visita a Panamá fue visitar también Boquete, una ciudad muy turística al norte con muy buenas referencias. Entonces yo contaba con desplazamientos a una media de 100km/h lo cual ha resultado una quimera. He tardado hoy 3 horas en recorrer esa distancia. Ya en Costa Rica tuve que modificar mi ruta por el mismo motivo. A ver si aprendo.
Hoy de todas formas la vivencia mejor del día ha sido precisamente ese viaje que ahora os contaré. Por lo pronto recién salidos de Panamá hemos cruzado el Puente de las Américas que atraviesa el canal en la parte del Pacífico. Tiene 1650 metros y desde él se ven exclusas, barcos y en general todo el movimiento del canal.
Como os decía la gran atracción para mí del día ha sido el viaje en el bus que veis en la foto. Un micro de poco más de 20 plazas que sale cada media hora desde Panamá (que tiene una señora estación de autobuses) hacia Valle de Antón.
No llegaba a la mitad la ocupación en el momento de partir. Me he cogido un doble asiento y me he dicho: Miguel, ha habido suerte. Vas a ir bien cómodo.
Enseguida, cada 4 o 5 km ha empezado a hacer paradas en los sitios más insospechados. Yo creo que muchas no eran ni paradas. Simplemente alguien en la carretera hacia una señal y paraban a recogerlo.
Además del chófer viajaba un chaval de unos 20 años que además de cobrar le iba diciendo al chófer donde parar según los deseos de los ocupantes. Eso era como ir en un taxi compartido.
Al principio parecía que el micro se iba a descoyuntar. El conductor hacia siempre doble embrague y a pesar de eso la caja de cambios rascaba que no veas. Incluso sin tocarle a la palanca de cambios pegaba unos trallazos exagerados. Además llevaba el tubo de escape roto con lo que parecía un avión del ruido que metía. Cuando subí me puse el ventilador del aire acondicionado bien dirigido pensando que iría fresquito todo el viaje.
El bus se fue llenando poco a poco y una vez lleno siguieron subiendo a gente. Iríamos como diez o doce personas más que asientos. Me ha chocado que viajaran por separado dos rubias guapas y muy delgadas solas. Ya nadie atasca. Seguramente soy un carca pero a mí en su caso me habría dado miedo. La verdad es que la gente, super educada y amable.
En un momento han empezado a abrir ventanillas y ha dejado de servir el aire.
Se ha sentado, entre otros varios acompañantes una mamá gordita con una niña de 5 o 6 años tomada encima en el último tramo del recorrido. Hemos compartido sudores muy castamente, la verdad.
También el último tramo, llegando al volcán era ya de montaña, con cuestas y muchísimos giros. El conductor que era bravo, con la carretera memorizada a ojos cerrados se ha lanzado y en un momento dado he llegado a preocuparme. Un Fitipaldi de monte el tío. Me he visto obligado a pensar que conocería la carretera al dedillo y con eso me he relajado un poco.
El chaval ayudante iba de pié en la puerta acordeón única que había delante y en muchos tramos la llevaba abierta e iba cogido en la ventanilla de al lado y de pié. Me he acordado de mi abuelo Juan Antonio. Cuando el Piojo Verde también llevaba cobrador y la puerta trasera abierta salió despedido en la farola del molino de la feria y se fracturó varias costillas. Este chico ha tenido más suerte.
En fin, como veis toda una experiencia muy humana y vital. Me ha resultado muy divertido. Muy de película no sé si de Buñuel o de Cuerda.
El pueblo está dentro del cráter de un volcán extinto que colapsó hace tropecientos mil años y ha formado un valle fecundo, con flora, fauna, aguas termales, cascadas, y otros muchos atractivos. Es bastante turístico pero sin pasarse, es decir, ideal para hacer un par de noches que es lo que yo he planificado. El hotel es el de la foto. Baja y dos plantas más. Yo estoy en la de arriba que tiene mucha luz y una terraza tremenda.
La temperatura ha mejorado notablemente respecto de Panamá. Aquí estamos a 600 metros de altitud, como Albacete, y refresca un montón por la tarde/noche. Me he tenido que poner la rebeca. De día tampoco pasa de 25°, así es que miel sobre hojuelas.
Uno de los senderos lleva a lo que llaman "La India Dormida", ahí la veis. Quiero hacerlo mañana porque desde allí se contemplará perfectamente el cráter y en general el valle.
También quiero ver un zoo que hay con animales de la zona y recuperación de los mismos así como un jardín de mariposas que supongo será bonito de ver.
Nada más por esta noche. Un besete para todos y cada uno. Que descanséis!!.
El último tramo de la tarde, con la fresca me he salido a la terraza a terminar un recuerdo del 27/09/25 en BALI. El Templo de Taman Ayun (Patrimonio de la UNESCO).
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