sábado, 24 de enero de 2026

El Valle de Antón en Panamá, está dentro del cráter de un volcán.

     Y eso le otorga una serie de características naturales que lo hacen un lugar paradisíaco.

    El terreno es muy fértil, la temperatura fresca y con una brisa casi permanente, tiene cascadas naturales y también aguas termales; senderos para todos los niveles. Hasta rafting por las cascadas hacen los más osados. Y la gente muy rural, pacífica, trabajadora y atentísima con los turistas que sin venir en masa nos hacemos notar por todas partes.

    Quería ver el zoo, el mariposario y subir el sendero de la India Dormida que es muy popular aunque bastante exigente. Como tenía dudas de cuanto tardaría, incluso si podría con él, he pensado ir al zoo primero (esperaba al menos ver tucanes), luego intentar el sendero no muy tarde que no se me hiciera de noche y por último las mariposas que podrían quedarse fuera de cartel.

    El Níspero Zoo es un lugar muy rustico, con piedras y grandes raíces en los caminos y por tanto complicado para mis rodillas, pero una pasada como paraje natural. Un prado en el centro, mucha vegetación alrededor de él y los animales en corrales perimetrados y grandes jaulas. Parecen bien atendidos, bien entendido lo que todos sabemos que es un zoológico. 


El cocodrilo tomando el sol y el caimán en el agua o a la sombra imponen. Las tortugas son bastante más normales en Europa.

Tapir, agutís, rana, tarántula,...

Dos tipos de monos (el negro se estaba pegando un baño de sol de padre y muy señor mío), avestruces,...

El jaguar (había una pareja) era uno de los platos fuertes. Había varios tipos de cerdos, de gallinas, venados y no muchas cosas más, pero lo más interesante sin duda eran...

... las aves. Las he observado en toda Centroamérica con muchísima variedad y he escuchado sus trinos, silbidos y todo tipo de ruidos, algunos muy raros que hacen. Hoy tocaba conocerlas más de cerca y se han dejado. No me preguntéis los nombres; son un auténtico espectáculo de color inenarrable. El pato rojo de la derecha, muy tímido él, esconde el pico entre las alas.

La mayoría de las jaulas, si bien eran grandes como digo, tenían una malla más tupida de lo necesario a mí juicio y no facilitaban para nada la obtención de buenas imágenes, a pesar de lo cual estoy bastante contento con lo conseguido.

Fijaros en los azules, los amarillos, los rojos, las mezclas. La naturaleza siempre deslumbrante. 

Lo del tucán ha sido un amor a primera vista. Que cosa más bonita!!. Los hay de muchas variedades y con colores muy diversos. En este zoo hay tres y todos de la misma especie y por tanto colorido. Las fotos son todas del mismo que era el más accesible. Ha costado al principio porque no se estaba quieto pero al final hasta ha posado. Que rato más bueno he pasado capturandolo. Hasta le he hablado. Jejeje.

Pero había más. Ese granate parece un hincha de "la roja". La variedad es inmensa. Los hay que no se han dejado inmortalizar pero como veis ha merecido la pena acercarme. 

El del centro a la izquierda es un búho (ave nocturna) y estaba en una penumbra. Los que se ven en pareja estaban en fase de cortejo; la hembra quiera y el macho muy nervioso haciendo unos ruidos muy raros. Las imágenes de ellos no son buenas.

En la oficina del zoo he pedido un taxi y me he ido a intentar subir a la India Dormida. El primer tramo era llegar a la "piedra pintada", la llaman. Es un pedrisco enorme con petroglifos precolombinos muy bien conservados. En la ruta hay cuatro cascadas, mucha piedra mojada, mucha pendiente y mucho turista. La taxista, que me ve mayor, me recomienda que coja un guía, lo hago y gracias a su ayuda subo bastante.

En alguna de las cascadas hay pozas profundas y gente bañándose. Yo no los veo pero el guía me cuenta que hay un grupo haciendo rafting.

Las dos fotos de arriba a la derecha son del sitio donde decido dar la vuelta. El guía me dice que queda aún bastante y que el final es lo peor así es que decido no arriesgar. Luego bajando nos cruzamos con unos 15 o 20 bomberos que suben a rescatar a alguien que se ha lastimado en la zona alta. El guía bajando contacta con Carmen, la taxista para que me lleve a un lugar accesible en coche desde donde podré ver el cráter aunque no completo. La vista, aunque inferior a la de arriba del sendero, es también magnífica. En el centro del valle está la población que casi no se distingue por lo frondoso que es todo.

Son las tres y tengo que comer así es que me olvido de las mariposas que cierran a las 4. Se come muy bien en Panamá y debajo del hotel hay un restaurante rustico con los que ya he intimado. Al terminar de comer hace tan bueno que decido irme a dar un paseo. Como hay muchas opciones y yo soy tan machaca, me dirijo hacia el mariposario a husmear. En el camino retrato estás casas con una pinta fantástica y me da que de gringos o turistas millonarios. Salen dos de los dueños durante mi paseo y desde luego no son indígenas. 

El Arco iris sale a mi encuentro. Es una pasada porque no llueve; ni siquiera es sirimiri, pero si hay gotas de agua en suspensión perceptibles a pesar del sol.

Mi sorpresa es cuando llego al sitio. Veo la puerta abierta y me meto. Pregunto y la chica me dice que puedo entrar y que voy a tener tiempo para ver a los lepidópteros. Nuevamente ha surtido efecto mi táctica de llegar hasta el final. Mirad esas mariposas. Con las alas abiertas (abajo en el cartel ilustrativo) simulan a un búho con la parte de atrás y a un reptil con la parte de delante de sus alas. Alucinante. Además son bastante grandes. Yo desde luego si soy una culebrilla depredadora y veo eso me doy la vuelta. Por el lado interior las alas son de colores muy vivos; ese azul, por ejemplo.

En un espacio que no llega a los 500 metros cuadrados tienen más de mil mariposas de muy diversas especies. Entrar allí es como colarte en el país de las mil maravillas. Lo primero que te dicen es que mires al suelo al andar para no pisarlas; que no las toques porque sus alas son muy frágiles, y que si se te posa alguna (conmigo lo ha hecho una en el pantalón) que no te muevas porque son todas inofensivas. Mirad que maravilla. La madre naturaleza de nuevo. 

Y así hasta que me he hartado a verlas y fotografiarlas. Os paso la mayoría de las fotos aunque se repitan porque creo que merecen la pena, y no me enrollo más. 





La pareja de la siguiente composición estaban en fase reproductora al parecer. He estado un rato observándolas. 

Después de pasar por el mariposario nos han puesto un video y nos han dado explicaciones de esas larvas vivas y el trabajo que hacen en el lugar.

Al final el día como veis ha dado mucho de si y ha sido muy faunístico.
Mañana a las siete y media me recoge un Uber para ir al aeropuerto de Panamá y coger un vuelo a Cartagena de Indias en Colombia. Es un nombre muy rimbombante que siempre me ha atraído. Debe de ser una gran ciudad también en el mar como Panamá, aunque está en el Caribe y por tanto en el Océano Atlántico. Desde allí me puedo ir nadando hasta España. Jejeje.
Buenas noches a todos que mañana madrugo. Felices sueños!!. 

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