jueves, 22 de enero de 2026

Gran esfuerzo el de hoy en el Cerro Ancón y luego en la Nueva Panamá.

     El objetivo hoy era ver Mi Pueblito, una exposición etnografica del modo de vida de las tres culturas que se fusionaron en Panamá; la colonial, la afro-antillana y la afro-indígena, luego subir al Cerro Ancón, un parque natural selvático en un monte que cubre un gran espacio en todo el centro de Panamá con mucha fauna y una altura de 200 metros sobre el nivel del mar, y por último pasear la ciudad nueva hasta donde lo permitieran mis rodillas.

    La parte del cerro ha sido exigente por la cantidad de escaleras y el larguísimo sendero que va rodeando todo el monte. Una vez arriba 9,5 kilómetros me separaban del hotel donde resido. Pues bien, a mi Chano Chano con varias paradiñas y cuatro horas de paseo lo he conseguido. La verdad es que el malecón junto al Pacífico es una monería por lo amplio, el ambiente relajado de los nativos y turistas y las vistas de la ciudad nueva y el Pacífico que van cambiando conforme avanzas.

    En Mi pueblito me dejaba un Uber sobre las 10,30 de la mañana con el calor ya apretando. La primera muestra es el escenario de un pueblo colonial con su pequeña ermita, la escuela, la plaza, el interior de las viviendas,...


...alguna exposición de vestidos y algo de artesanía. El ambiente colonial está bastante conseguido.

El segundo ambiente es el afro-antillano con ejemplos de viviendas típicas de las seis provincias que conforman el pais, a saber: Bocas del Toro, Chiriquí, Coclé, Colón, Panamá y Veraguas.

Por último los pueblos afro-indígenas son a base de tiendas de caña y hojas muy arcaicos. Esas tres culturas y su acoplamiento mutuo dieron origen a lo que hoy es la nación y el pueblo de Panamá 

Tocaba arremangarse y empezar a subir. Había menos escaleras de las que esperaba pero la rampa de subida sin tener mucha pendiente era larguísima. Las vistas enseguida empiezan a merecer la pena. La ruta es toda a la sombra pero a pesar de eso el calor y la humedad son altos. Hay muchos animales sin duda pero los más grandes no se dejan ver. Un panameño me enseña la foto de un venado que ha visto. Un guardia forestal me dice por donde suelen moverse los perezosos pero también que esta mañana no los ha visto. Se han cruzado en el sendero dos agutíes y muchas mariposas y pájaros, lástima que mi poca cultura ornitológica no me permita identificarlos. Algo después de la una estaba arriba. Por un lado se veía la ciudad nueva y el Pacífico...

...por el otro se ve el canal, las grúas y exclusas que vi ayer y una extensa zona con casas bajas y un pequeño aeropuerto que fue en tiempos la base norteamericana que hubo en Panamá. Una bonita bandera (a mí me gusta) ondea arriba del todo y se ve desde todas partes en la ciudad baja.

Bajo tarde y enseguida busco donde comer. Entro en un café debajo de una torre de 38 pisos y me dicen que solo tienen sandwiches y hamburguesas pero que en el noveno piso hay un restaurante con menú. Subo y me encuentro esta pasada de local junto a la piscina de un hotel. Panamá me está dando muy bien de comer en sitios además muy acogedores.

Estaba a nueve kilómetros del hotel y me separaba un paseo marítimo con muy buena pinta. Donde dijera basta solo tenía que pedir un Uber y en un par de minutos lo tendría porque había mucho coche en la zona, pero pasito a pasito y con descansos periódicos lo he conseguido. Las construcciones recuerdan mucho a nuestro Benidorm (la playa de Albacete?).

Me asomo a las piedras de hormigón y veo una mofeta husmeando en la basura buscando comida y doscientos metros más adelante hay una docena dejándose alimentar por niños y turistas. Que gozada. Que animalicos más entrañables. 

Hay fuentes, esculturas, una de ellas al ave nacional, el águila harpía, un animal muy poderoso; también hay ranas, peces y algún humano. 

Algunos rascacielos y grupos de ellos son de primer nivel. Me impactan mucho los altos y finos.

El tráfico a partir de las cinco que la gente sale de trabajar se pone imposible, y el paseo se anima también de gente, algunos corriendo, en bici o patinando. 

A lo lejos, lo que parecen islotes (fotos de arriba y abajo) son super cargueros de contenedores y petrobarcos camino del canal. Las torres de la ciudad la hacen posiblemente la más moderna de Centroamérica. No puedo asegurarlo porque no visitaré todos los países. La situación en algunos de ellos es complicada.

Por fin aparece el tornillo. Estoy en mi calle y voy a completar una dura jornada. Ha merecido la pena. Y los esfuerzos físicos de vez en cuando también.

Mañana voy a un lugar relajado. A lo mejor tiene tantos atractivos que vuelvo a enfangarme, pero estaré allí dos noches y la intención es no sufrir mucho. Veremos sobre el terreno lo que da la mata. Valle de Antón se llama. A dos horas de bus y situado en el interior de un cráter apagado y colapsado. Una rara avis. Boquete que era lo programado queda muy lejos y para un día no me merece la pena coger un avión. 
Buenas noches amigos. Ciudad de Panamá merece la pena. Un abrazo. 

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