martes, 27 de enero de 2026

Tercer día en Cartagena de Indias (Colombia).

     Hoy los objetivos eran claros y se han cumplido porque uno de ellos ha sido un tanto decepcionante. 

    El primero era visitar la casa e iglesia de San Pedro Claver, un catalán que siendo joven decidió hacer las Américas para cristianizar a los indígenas. Es muy venerado porque se puso del lado de los más pobres y desgraciados, los esclavos. Luchó por sus derechos y hoy su casa es además de un santuario de su persona una bandera en pro de los derechos humanos y la igualdad de todos los hombres. Un Martín Lutero King del siglo XVII, vamos.

    La vivienda donde habitó y falleció es un caserón fantástico con gran amplitud y altura de sus habitáculos y escaleras anchas. Está adosada a la iglesia que también lleva su nombre.


La foto del centro es donde pasó a mejor vida. La iglesia es amplia. Se puede subir al coro y estancias superiores y a la cúpula también por la escalera de la última foto. Me han advertido de que la última parte era bastante angosta con escaleras que van haciendo la forma de la misma como en la del Vaticano pero más pequeña así es que he desistido. La vista desde los balcones de la plaza y alrededores es preciosa. He dejado una impronta manchega de mi paso por allí. 

Hay varias exposiciones. Es un centro cultural bastante bien reputado. Parte de las pinturas son religiosas y sobre la vida del santo. El cuadro de arriba a la derecha es de la escena inmediatamente posterior al descendimiento de Jesús de la cruz y me ha gustado mucho. 

Se escenifica la ruta que siguió San Pedro y se insiste mucho en su defensa de los derechos de los esclavos. 

Hay también cuadros representando la cúpula de la iglesia y otras vistas de la ciudad y escenas costumbristas. 

Una de las secciones está dedicada a artistas africanos tanto escultores como pintores. Las obras en piedra muestran cuerpos desnudos y en posiciones básicamente replegadas o introspectivas. 

Ahí veis unas cuantas obras más de diversas disciplinas plásticas.

Al otro lado de la calle está el Museo de Arte Moderno que es el que decía al principio que me ha decepcionado bastante. Es pequeño, con muy poca obra y prescindible. Me ha entretenido poco y eso ha permitido que se cumpliera el resto del programa del día. Lo más destacable sin ser primer nivel son algunas esculturas todas ellas de mujeres salvo la pareja que baila.

Esto es lo poco que se salva entre pinturas y algunos carteles de una exposición itinerante de los que anuncian el Festival de Música y Danza de Cartagena. Son los dos de los laterales del centro.

Tras el fiasco he comido y me he ido andando hacia el Castillo de San Felipe de Barajas, una fortaleza absolutamente inexpugnable como luego veréis. De camino he ido sacando fotos de dos puertas del Parque Centenario, vistas de la ciudad moderna y un par de lindas aves.

Desde lejos se divisa un puente y tras él la fortificación. Blas de Lezo Olavarrieto, el vasco al mando del lugar vencedor en desigual lucha contra los ingleses es recordado en la entrada. Un cartel recuerda su gesta con estas palabras "...Ante estas murallas fueron humilladas Inglaterra y sus Colonias". Le apodaron medio hombre porque como se observa en la estatua vista de cerca le falta un ojo, un brazo y lleva una pata de palo fruto de sus batallas. 

Es una ciudadela construida sobre una colina con mucha pendiente, muros exageradamente gruesos, muy extensa fortificada y con sus distintos flancos comunicados por estrechos pasadizos que solo sus habitantes conocían y utilizaban porque para los asaltantes se convertían en trampas mortales..

Tenían además numerosas baterías de cañones apuntando en todas direcciones y las atalayas a distintos niveles les permitían controlar perfectamente los movimientos del enemigo. 

Fijaros en los túneles y los bastiones y veréis que tuvo que ser imposible prácticamente conquistar esas posiciones. 

Desde allí y con tiempo para ver el atardecer me he acercado con un Uber a la bahía y playa de Bocagrande. Es parecida a la Manga del Mar Menor, con una parte interior sin playa y con un paseo marítimo junto a las rocas. Ahí veis los modernos edificios que la circundan.

Perpendicular a la bahía cuatro calles más abajo te encuentras una playa caribeña espléndida también rodeada de rascacielos. Esas cuatro calles están completamente construidas siendo la central la más comercial por encima de los dos paseos junto al océano y la bahía. 

Un día más he disfrutado de un ocaso frente al mar algo nuboso pero no menos bonito que otros días.

Mañana toca madrugón. He pedido un taxi a las 5 de la mañana porque me voy en bus a las 7 a Medellín. He preferido ese viaje que se prevé de 14 horas a un vuelo de una. Como solo visitaré estas dos ciudades en Colombia, si no me muevo por tierra no conoceré el país, así es que a pesar de la paliza he preferido catorce horas de paisajes a una hora de nubes. Mañana os diré si la elección ha sido acertada. Me voy a hacer las maletas, ducharme y dormir un poco. Buenas noches a todos. 

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