miércoles, 28 de enero de 2026

De Cartagena de Indias a Medellín, un viaje con poca sustancia.

     Dieciséis horas de autobús que sin embargo, por lo que sea no se me han hecho pesadas. Mis compañeros de viaje, todos de color más o menos tostados prácticamente durmiendo todo el trayecto. 

    Al subir al bus me he cogido un cabreo de narices porque incomprensiblemente los asientos de primera línea (lo cogí así para ir viendo bien la carretera) estaban cegados con unos plásticos adhesivos uno delante blanco y otro en el lateral negro. He intentado echarle la bronca a la compañía pero me han puesto con una máquina y he desistido. El bus iba lleno así es que he asumido el tema e iba viendo el paisaje mirando por la ventanilla de detrás de mí y por delante me acostaba en el asiento y sacaba la cabeza de lado al medio del pasillo para ver la carretera. Contorsionismo se llama. Fijaros que panorama. Ocurren cosas incomprensibles de verdad. El lado blanco delante y la ventanilla negra. Dios Santo!!.


Los primeros 350 km que han sido unas 9 horas era toda una estepa llana, como La Mancha pero bastante más verde y con mucho árbol.

Luego hemos vuelto al Caribe en un punto y ya nos hemos ido para el interior.

La intensidad del tráfico elevada todo el trayecto. Mucha moto y mucho camión. Parábamos en pequeñas localidades para recoger o dejar gente, todo muy básico. Abajo a la izquierda veis una de ellas. La mayoría de las carreteras muy rectas y con bastantes baches. Sólo un par de tramos cortos de autovía. Hemos ido un rato detrás de esos dos polizones que viajaban en el camión. Los pueblicos a base de casas en un par de filas junto a la carretera. Muchas de ellas más bien chabolas con techos de chapa o uralita. 

He visto algo de ganado, tampoco mucho. Estará estabulado. El Río es el Cauca, muy contaminado. En ninguna parte agua clara y en muchas color crema e incluso roja. 

De pronto a falta de 180 km empezamos a subir y a tomar curvas de sopetón. Es la cordillera de los Andes Colombianos. La carretera va bastante alta y los valles son muy profundos. Caía ya la tarde y entre mi enclaustramiento y el ocaso inmediato he podido ver poco de la parte más interesante del viaje paisajísticamente. Curvas y cuestas para hartarse uno, eso sí. Y camiones.

Como os decía, el sol se ha escondido en un abrir y cerrar de ojos. Esa zona han sido como unos 80 km y a partir de ahí entramos los últimos cien en el valle en el que se encuentra Medellín que obviamente no he visto. La ciudad es una señora ciudad. Creo que con pocas torres, al menos de la estación de autobuses al hotel no las he visto, pero muy extensa. Mañana la visitaremos.

No pensaba hacer entrada en el blog porque además no había mucho que contar pero en el hotel no tenía sueño y me he liado. También en las dos horas y pico últimas de bus ya no había curvas y he podido recortar y hacer las composiciones de fotos. 
Me queda por planificar del 31/1 que voy de aquí a Lima hasta el 11/2 que tengo que estar en Buenos Aires para enlazar con un paquete turístico que he contratado en Argentina que es un país que me da un poco de yu-yu. Los 11 días que me faltan son para ver algo de Perú (Machu Pichu incluido) y algo de Bolivia. Veremos lo que se puede hacer. 
Buenas noches amigos. Ahora sí que me voy a la cama. Un abrazo.

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