domingo, 11 de enero de 2026

Santa Ana, un pueblico en la sierra de un país, El Salvador, muy pequeño y modesto liberado de las "maras" que lo tenían sobrecogido.

     Tuve muchas dudas para venir. Lo suponía un país verde y montañoso pero con poco atractivo turístico. El tema de Bukele y las "maras" que azotaban el país era un acicate para observar poco después del trauma como es este pueblo.

    Me decidió a venir una foto en internet de la Catedral de Santa Ana que me pareció muy sobredimensionada para lo que es y aquí estoy. Ayer La capital San Salvador me encantó por su ambiente bullicioso y comercial casi medieval. El Palacio Nacional y las dos iglesias que visité también me gustaron y ya me pareció suficiente retorno para la decisión tomada.

    Hoy Santa Ana me ha decepcionado un poco. Tiene poco atractivo, es mucho más sosegada que San Salvador. Aquí el tiempo parece haberse detenido. Me va a sobrar un día, aunque estoy negociando que alguien me lleve al volcán y lago cercanos y a lo mejor eso me reconcilia un poco más. 

    La iglesia de Santa Ana está muy poco cuidada como ahora veréis. 

    El viaje desde la capital en un Uber con la ventanilla abierta ha sido muy agradable. Son 60 km desde la capital y el país es muy verde y bastante montañoso.


Cerca de la capital están ampliando la autovía y sujetando taludes de tierra; una obra importante.

El resto de la ruta es muy bonita con dos carriles en cada dirección y mucho arbolado en medio y a los lados.

Esta es la iglesia de Santa Ana. Como veis, en parte arreglada y blanca y en parte de ladrillo cara vista sin recubrir. 

Por dentro la ornamentación es bastante pobre. Presente San Óscar Arnulfo Romero, un héroe nacional. La Trinidad me ha gustado porque no es algo que se vea a menudo representada en escultura. 

El resto de la plaza Libertad son el Ayuntamiento con una señal de tráfico en la puerta de pistolas prohibidas, una estatua de la libertad ridícula y un Teatro donde el día que me voy van a representar El Cascanueces los miembros del Valet Nacional de El Salvador. Eso sí me hubiera encantado verlo.

El pueblo son casas de una altura en las calles y dos en las bocacalles, muchas de ellas muy deterioradas. Hay falta de albañiles y pintores a saco. 

Y la gente muy pacífica por el entorno de la plaza, el resto del pueblo vacío totalmente. Hay vendedores con la mercancía en una percha o un par de bolsas y gente muy normal, salvadoreños platicando o tomándose un helado o un refresco. A última hora los minúsculos puestos de comida tenían colas.

La iglesia enciende las luces y conforme se va el sol pasa de parecer una tarta de merengue a un huevo frito (perdón por la broma). Se puede subir a las torres y tejados ver el panorama y hacer fotos pero a mí me pilla ya más en modo mirón que atleta. 

A las 6 estaba ya en el Velvet Hotel que tiene ese patio/comedor con adornos de recolectoras de café, panaderos haciendo tortas, y el bus y tren de línea. El jefe como veis es madridista. Los empleados del Barça. Así es la vida.

Si mañana encuentro un apaño barato y cómodo me iré al volcán Llamatepec y al lago Coatepeque, el primero, el más alto del país con 2300 m y el segundo también de origen volcánico, ambos parece que muy interesantes. Me están haciendo una gestión.
Enhorabuena a los Barcelonistas!. Yo no me he alegrado nada. Jejeje. Que soñeis con los angelitos. Yo voy a ver si ceno. Un abrazo. 

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