miércoles, 21 de enero de 2026

El casco histórico de Panamá me ha sorprendido muy gratamente.

     Ayer todo fue viajar por una autovía rodeada de sierras y selva (Costa Rica en parte es eso), larga espera aeroportuaria, un vuelo espléndido con Copa Airlines, con mucho la compañía con más espacio entre asientos con la que he volado hasta ahora, y llegada a mi hotel en Panamá. La carrera del aeropuerto al Nómada Republic Hotel Panamá City ya mostró que habíamos vuelto a la modernidad en cuanto a edificaciones e infraestructuras.

    Parte del recorrido es por una autopista sobre el mar, y además vi muchos rascacielos en la parte nueva. Méjico, El Salvador y Costa Rica con construcciones de pocas alturas pasaron a la historia dejándome todas un recuerdo muy grato.

    La ciudad del "CANAL" que yo esperaba que tuviera más cosas, efectivamente las tiene.

    Quedo muy sorprendido por la mañana cuando compruebo que mi hotel, construido enteramente con contenedores de hierro reciclados (no lo percibí en la información de Booking) está a 100 metros de la calle principal del centro financiero de la ciudad cuyo santo y seña es ese edificio que llaman popularmente "el tornillo", no sé porqué. Jejeje. Abajo en la foto de la izquierda dos contenedores acristalados son la recepción y uno de los de las otras fotos es mi pequeño apartamento. No es incómodo pero si feo, con poca ventilacion y cero vistas


Tras el desayuno un Uber me lleva a la Plaza de la Independencia donde está la catedral. Un edificio al uso de las que veo por Hispanoamérica con un gran cuadro de Isabel la Católica y algunos relicarios e imágenes sorprendentes dentro.

Por ejemplo ese Jesús jugando al pirulo con su primo, y esas dos imágenes de cera con vaqueros de dos santos modernos con un relicario propio en el pecho o en las manos. 

Los laterales de la plaza son ya un buen preludio de lo que es el casco histórico. Edificios coloniales de tres plantas rehabilitados y bellísimos. De la última foto no sé si quedarme con la casa o con el árbol. 

Para donde tires todas las construcciones siendo distintas guardan una uniformidad que favorece al conjunto. También hay varias iglesias (como una decena), alguna de ellas como la que veis en ruinas solo con los muros laterales.

Las calles son estrechas, los comercios muy atractivos, más de artesanía que de souvenirs, y también levemente por encima de los 30° C con una humedad que llama a la puerta de mis poros que como siempre son facilones a la hora de abrirse. La primera camiseta ha aguantado hasta mediodía. Menos mal que fui previsor y eché otra.

He ido buscando las plazas que entre Lesly (la recepcionista del hotel) y Chris me habían señalado. La siguiente es la Plaza de Francia, con dos alturas y ese obelisco con el típico gallo galo arriba. Se erigió como homenaje a los franceses que pusieron en marcha el primer proyecto de canal que hubo en el país. El Rey de España Carlos I mandó topógrafos para ver esa posibilidad pero se declinó por imposibilidad técnica para la época en el S. XVI. Los franceses tras ímprobos esfuerzos y con grandes bajas entre sus trabajadores por la fiebre amarilla y la malaria que aún no se sabía que las transmitían los mosquitos (tuvieron 20.000 bajas), también desistieron. 

Camino de la siguiente plaza entré en San José, una iglesia por fuera muy normalita pero con el retablo barroco de madera bañada en oro más relevante de Centroamérica. También en ella he visto una imagen que no es frecuente; una Virgen sentada en un trono.

La parte exterior de la Plaza de Francia da al mar y en medio de este han construido una autopista que lleva a la ciudad nueva. Ahí se ve con la marea baja que ha retirado el agua y el perfil de la city al fondo. Bordeando la costa hay un paseo con buganvillas y puestos de artesanía fresquitos por la sombra, y luego, de nuevo hacia adentro se llega a la plaza del General Tomás Herrera, uno de los primeros baluartes del nacionalismo panameño.

Había una cancha de baloncesto en la zona con niños jugando y ese grafiti tan divertido. Continuando por las callejas alcanzamos...

... la Plaza de Simón Bolívar con un fastuoso monumento, la iglesia de San Francisco de Asís y alguna otra edificación importante...

... como el Palacio de Simón Bolívar (abajo), sede del Ministerio de Relaciones Exteriores del país. En la zona hay varias calles con barreras y militares custodiándolas porque vive el Presidente del Gobierno panameño. Es muy curioso porque hay señales que prohíben a los coches que pasen por la zona llevar las luces encendidas por la noche para que no molesten a la primera autoridad. Del interior de San Francisco, nada muy destacable. Se podía subir a la torre pero yo hace mucho que no hago esas cosas. En tiempos me encantaba. No me perdía ni una. Jejeje.

A la una de mediodía me había dicho Lesly que estuviera en el Centro de visitantes del Canal porque había un documental que ver de 45 minutos y los barcos iban a empezar a pasar a las 14,15.  Cada día cambian la hora al parecer. La peli es en 3D (te dejan unas gafas al entrar) y cuenta un poco lo que todos sabemos. Al salir están los primeros barcos pasando y hay un gentío en esa grada doble (sombra abajo y sol arriba) de narices. Es una estructura moderna de hierro que parece un cilindro tumbado con grada abajo y plataforma arriba. 

Pasa todo tan rápido que con los primeros barcos ni te enteras. Los ves pararse, te distraes un poco pensando que la operación va para largo y al momento te das cuenta de que los han bajado 9 metros y que en seguida siguen su ruta. A los pequeños parece que se los tragara el canal. Los grandes es otra cosa. Son tan descomunalmente grandes que parece que bajar nueve metros sea pecata minuta.

Es muy curioso, son dos canales paralelos. El gran barco varado en un lado al abrir las exclusas manda el agua a la de al lado y baja en menos de 15 minutos. Cuando en una parte baja el barco y la otra se llena de agua, cierran y le dan paso al nivel siguiente a la nave. Cada vez van cambiando de lado y por el simple efecto de la gravedad, sin bombas ni ninguna otra energía el sistema funciona perfectamente. Aunque las fotos están sacadas desde distintos sitios y diversas alturas de la cámara, creo que en las fotos se aprecia el cambio de nivel. 

El tercero en llegar es el más grande, "El Tortugas". En realidad es el quinto porque con los barcos grandes, en la misma operación meten alguno pequeño, así como de propina. También creo que se ve claramente el descenso aunque el Tortugas es tan grande que desde la grada no se ve la parte de arriba incluso tras el descenso del nivel del agua. 

El gobierno de Panamá percibe por el canal un 5% de su PIB. Hay barcos que pagan 400.000 dólares por cruzar (se ahorran sin embargo según han dicho tres millones y 21 días de navegación) si tuvieran que pasar por la Tierra del Fuego.
Por la noche he salido a la avenida principal de la ciudad nueva a cenar y le he hecho una foto al "tornillo" y un par de ellas más a otros edificios altos de la zona. Mañana quiero ir a un parque natural y luego pasear por los miradores de la costa y la ciudad nueva. Os lo contaré aquí. Buenas noches a los dormilones y buenos días a los madrugadores. Un abrazo fuerte a todos. Me está gustando Panamá. 


Pasado mañana me voy a Valle Anton, un pueblico del interior rural que está situado en un valle formado por el colapso de la caldera de un volcán extinto y tiene aguas termales, está fresquito y con mucha naturaleza. Es de los poquísimos en el mundo con esas circunstancias. Hasta mañana. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Las cosas son como son y no como queremos que sean y este viaje ha llegado hasta donde tenía que llegar.

     Salí de Albacete con la idea de llegar a Estambul y allí según me encontrara decidir si seguía o me volvía. El viaje no ha podido ser m...