Cuando voy a hacer una entrada en el blog con lo poquito de hoy me doy cuenta de que ayer no la había dado de alta tras terminarla. Qué despiste. Ahí la tenéis. Lo siento.
Méjico ha merecido mucho la pena y tener a Maribel aquí para compartir tanta cultura y tanto color ha sido fantástico. Es un poquito gruñona pero la quiero mucho. Es una gran mujer y se ha encargado ella de organizarlo todo, lo cual me ha venido de miedo.
Ayer me sentó mal la cena y he pasado una noche criminal. Pedí una crema de espárragos que estaba muy buena y luego unos bolletes que son rebanadas de pan con York, queso y algo más. Mi error cuando el camarero me dijo que si los quería mixtos y le dije que si. Me los pusieron variados y algún producto de uno de ellos no ha sido admitido por mi estómago.
Dolor de vientre, ganas de vomitar sin poder, temblores,... Menos mal que estos últimos se me quitaron porque temi que no me dejaran subir al avión. Eran fuertes y continuos.
Esta mañana manzanilla tostada con miel y zumo. No me ha sentado mal pero he pasado todo el viaje flojete. Ahora me dispongo a cenar una sopa de pollo y un bistec, a ver si paso una buena noche y mañana puedo visitar San Salvador. Me ha dicho el de Uber que el centro se ve en una mañana o una tarde.
La carretera del aeropuerto al hotel muy verde. 45 km con las ventanas abiertas y un calor respetable. En la foto de abajo a la izquierda lo que puede parecer un monte es el cristal de la ventanilla.



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