Impresiona pero por cosas muy diversas a otras ciudades. Le suele pasar a las ciudades que han sangrado de una u otra manera. Quedan indeleblemente marcadas. Siendo muy distintas yo he visto semejanzas en comportamientos, sensaciones y singularidad con Nápoles.
La ciudad está muy sucia, las casas sin adecentar, la gente viste de trapillo y con bastante desaliño. Estoy hablando del centro. A los barrios marginales ni acercarme. Todos los edificios buscan la funcionalidad y no la estética. Los comercios al revés que en Cartagena que son de gran nivel, aquí son tiendas de barrio en el mismo centro.
Por otro lado es la ciudad de la eterna primavera con un clima maravilloso. Si le preguntas a la IA por su altitud te dirá que está entre los 1500 y 3000 metros porque está ubicada en un gran valle anexo a los Andes Colombianos y han construido por todas partes habiendo unos desniveles enormes que salvan con grandes infraestructuras y habiendo trepado las casas por las laderas como luego veréis.
Me levanté preocupado porque la ruta sudamericana estaba muy verde y va a ser además compleja con aviones buses y trenes así que tenía que empezar trabajando en el viaje en lugar de haciendo turismo. Aclarados varios temas y localizados varios transportes salía del hotel pasadas las doce camino del corazón de la ciudad. La Plaza de Fernando Botero en la que hay nada menos que 23 obras suyas repartidas.
Me cuesta recordar un lugar donde haya visto tanta obra tan relevante de un artista en tan poco espacio. La luz era regular en un día bastante nublado y con reflejos pero creo que se va a apreciar suficientemente el legado de este ilustre colombiano.
Esas caras rechonchas y esos cuerpos desproporcionados le han consagrado como uno de los grandes de todos los tiempos. En el museo que luego veremos hay varias explicaciones sobre sus influencias y el desarrollo de su generación de artistas que yo no sé repetir pero explican más profundamente su significado y trascendencia. No es un pintor y escultor de gordos como se le simplifica a veces. Su critica social y original va mucho más allá.
Todos conocemos la obra de Fernando repartida por todo el mundo. Muchas grandes ciudades lo tienen pero esta muestra es excepcional. En Madrid sin ir más lejos tenemos varias.
En la zona centro he visitado un par de iglesias, la de la Vera Cruz son las cuatro fotos de la derecha. La otra es la de la Candelaria. Había un hombre rezando con los brazos al cielo. Al pasar a su lado he visto que lo hacía en voz alta. Que cosas.
En la misma plaza está el Museo de Antioquia (sin acento), la región de Colombia cuya capital es Medellín. El edificio no es bonito y le falta una mano de pintura pero es muy grande, distribuido de forma laberíntica y con una colección de arte fantástica. Lo mejor de todo la ingente obra pictórica de Fernando Botero que por sus derechos de autor no dejan fotografiar. A mí me ha gustado más que la escultórica aunque ambas me encantan.
A lo mejor me paso en extensión pero en conjunto, siendo muy variada la colección, muestra parte del alma colombiana, sus sufrimientos, su historia, su visión de la sociedad, etc... y quiero mostrárosla.
Como veis las técnicas y estilos son muy variados y veréis al final que el mensaje llega. Eso he sentido yo.
Bailes, pueblos en guerra, monjas y obispos en el punto de mira, escenas domésticas,... Tienen mucha fuerza.
Ese Cristo que parece arrancado de una plancha de acero me ha encantado.
En este tríptico aparecen una jauría de panteras en la cena de un grupo de usureros cuya masacre es noticia al día siguiente en los periódicos. Ese fondo critico-social está muy presente en muchas de las obras.
El del grabado tipo Andy Wharhol es Johan Cruiff. Que curioso.
El travestismo y transexualidad están muy presentes en el museo con varias exposiciones y en la calle también. Os voy a poner dos composiciones de dos salas distintas muy representativas del movimiento. La primera se llama Espíritu Travesti. Sin palabras.
La otra es "Derivas de lo Indeleble" y abunda en los mismos temas.
En el restaurante del museo donde he comido con una música de salsa que nada tiene que envidiar a la cubana Hendrix y Rubén Blades enmarcados. El cuadro del mono estaba en el museo y abunda en la crítica a occidente. Desde la terraza se ve una pintura mural de Botero en una fachada. Son tres símbolos de lo que Colombia quiere contarle al mundo.
También en la misma plaza de Fernando Botero está el Palacio de la Cultura Rafael Uribe Uribe, un edificio muy relevante por fuera y por dentro donde permiten la entrada gratuita y que tiene muy buenas vistas de la plaza y también de la ciudad. Había mogollón de despachos con innumerables funcionarios trabajando.
Desde la terraza del cuarto piso podemos ver cómo trepan por las montañas del valle los arrabales de la ciudad hasta muy arriba.
Abajo el movimiento comercial es frenético. Había también corrillos de amigos haciendo música. A la izquierda una de las estaciones del metro que vuela sobre Medellín. En seguida me he venido para el hotel por miedo a que se me hiciera de noche en esa marabunta. Tengo que decir que además de policía había mucha gente (entiendo que civiles) uniformados con una pegatina muy visible en el pecho que decía "Cuenta Conmigo". Mañana me he informado de que hay un club de Jazz y al parecer concierto. No sé si me aventuraré. A ver donde está. Esta ciudad me impone mucho. He visto mucho indigente además.
Por la mañana quiero ir a la "Comuna 13", un barrio lleno de escaleras mecánicas, murales y miradores. Creo que va a ser muy auténtico. Cartagena y Medellín parecen dos países distintos. Es asombroso. No ya las ciudades sino la gente. Aquí son también muy agradables pero con mucha más miseria y un aspecto infinitamente más descuidado. Buenas noches por lo demás. Un país muy interesante Colombia.
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