No pensaba hoy hacer entrada porque los días de viaje hay poco que contar pero hoy hay algunas cosas. Pasar de Clarksdale a Nueva Orleans es ir de la noche al día. Posiblemente había que pasar por allí pero es un pueblo abandonado por todas las instituciones y entorno, salvo por quienes lo habitan que me da que son todos mayores nostálgicos y con profundas raíces.
El museo del Blues merece la pena. Lástima que por los derechos de autor no permitan sacar fotos. Las había muy buenas. Y también conocer el sur profundo es interesante, pero se hace en una mañana y yo he estado casi dos días.
Actualmente de todo lo recorrido en USA es la única zona sin cobertura en toda la ciudad, y eso para un viajero es a estas alturas un tanto agobiante, pero es que el hotel tampoco tenía wifi, ni el pub en el que estuve. Por la noche llegué al hotel por el olfato y porque me oriento normalmente bien.
También quiero contaros como son las estaciones de autobuses del sur. Olvídate de pantallas con los horarios, carteles, tablones de anuncios. Nada. Anteayer en Memphis me harté de preguntar cual era mi puerta de embarque. En la que me dijo un empleado diez minutos antes de la salida del bus, ni había gente ni autobús. Le pregunté a otro y me señaló la misma puerta. En las otras había pasajeros. En la mía nadie. Ya a punto de la hora de salida le vuelvo a preguntar a este último, le enseño el móvil con el billete, saca el suyo, lo chequea y por esa puerta me dice que le siga. Era el chófer. Me subí, aparecieron otros tres o cuatro viajeros y un minuto después estábamos en marcha. Menudo estrés.
Esta mañana en la de Clarksdale un cuarto de hora antes de salir mi bus la estación estaba cerrada (yo llevaba una hora en la calle esperando) y no había ningún autobús. Diez minutos antes del bus llega un operario, me dice que si, que no tardará en llegar, aparece, me subo (único viajero de Clarksdale) y nos vamos. Otro susto.
No me había fijado pero el billete incluía un transbordo en una ciudad llamada Baton Rouge. Cuando llegamos me bajo y lo mismo, ni electrónicos ni pizarras ni forma de ver donde y como tengo que esperar. Todo se anuncia por megafonía.y con el acento que tienen no entiendo ni papa.
Al final un vigilante me dice que me espere que anunciarán el embarque por los altavoces. Ya no me despego de él y le voy preguntando a cada anuncio. A la hora de mi bus salen varios pero el mío no. Veinte minutos después del horario de salida aparece uno (son todos iguales, por cierto, con lo que es muy fácil equivocarse) le pregunto al vigilante y al chófer y coinciden. Y yo respiro. Parece que conseguiré llegar a Nueva Orleans.
También quiero hablaros de los campos de algodón. El otro día me llamaron la atención. Hoy me han impresionado. Ya hice doscientos kilómetros antes de ayer ("que grandes son", pensaba). Hoy he hecho casi 400 más y para donde mires se pierde la vista. Ya le he preguntado a Chris y resulta que ocupan una extensión superior a los campos de cultivo de España y Francia juntos.
En seguida me he hecho la composición de lugar. Dejar a un pobre africano aquí en medio es como dejarme a mi en medio del Sáhara sin agua ni comida. Y encima con pistoleros pegandote si holgazaneabas. Que horror!!. Obviamente muchos de los que trataban de escapar, o los cazaban como a conejos o morían de inanición.
El intento de abolición por parte de los estados del norte del esclavismo hizo que los del sur, hinchándose a ganar dinero, se salieran de la Unión y se provocara la guerra civil.
El 80% de la producción mundial de algodón en esa época salía de aquí con el trabajo de los esclavos. Aquello es equiparable a mi juicio al nacismo. Distinto en muchas cosas pero un horror y sufrimiento equiparables.





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