En el Delta del Mississippi sufrió mucha gente la esclavitud en los campos de algodón y de su lamento nació el blues, una música muy básica y muy desgarradora. En medio de todos esos campos está Clarksdale, un pueblecito pequeño que reivindica ser la cuna de esa música y que prácticamente ha pasado a ser un pueblo fantasma a pesar de los esfuerzos de sus pocos vecinos (me ha parecido que todos muy mayores) por mantener la semilla y la música en vivo más auténtica.
El centro no son más de ocho o nueve calles de no más de doscientos metros cada una que forman una retícula que se ve en una tarde, con muchos solares vacíos, casas en venta y todo el mobiliario (aceras, fachadas, vallados) muy envejecido y falto de mantenimiento. A pesar de ello, o quizás por ello, la visita es muy grata. Mis amigos de la Asociación de Jazz lo califican de "lugar mágico". Aquí empezó la música que tanto amamos mucha gente.
La salida gélida de Memphis en seguida nos aboca a unos infinitos campos donde aún quedan flores de algodon pese a haber terminado la cosecha hace mes o mes y medio. Las viviendas muy esparcidas y todas hechas con el mismo patron
Nos recibe esa señal justo en el cruce (crossroad) de las carreteras nacionales 49 y 61, llamadas las de la música porque las recorrieron todos los creadores de este sonido de sur a norte hasta Chicago y de este a oeste por todo el delta del rio Mississippi. Por aquí se ven muchos autobuses escolares como ese. Mirad que semáforos más chulos. El edificio es el Hampton Inn donde estoy hospedado.
Uno de los pocos entretenimientos porque la ciudad está muy desierta es ver los edificios y casas prefabricadas. Os voy a poner unas cuantas.
Ese edificio grandote es el más voluminoso del pueblo, y en el del centro abajo que es un auditorio presumen de que actuó "el Rey Elvis".
Deben tener cuartos, o puede que provenga de la época de los grandes latifundios porque tienen su propio banco; el edificio del centro a la izquierda. El de al lado es un típico motel como el de las pelis. Por aquí abundan.
Yendo hacia el perímetro del centro que os he comentado se van viniendo edificios que empiezan a ser más bien mansiones. La foto central a la izquierda es de una corte judicial, que de eso tienen a manta por todas partes. El país debió construirse a base al mismo tiempo de leyes avanzadas y juicios a bandoleros y forajidos que las incumplían. Lo siento, me ha salido la jerga peliculera.
Como veis las construcciones van creciendo en volumen y complejidad.
La más destacada es la Cutler Mansión declarada monumento. Abajo a la derecha os pongo una foto sin recortar para que veáis los espacios ajardinados (secos en invierno) que hay delante y entre las casas.
Esto son otros componentes de la ciudad; un pequeño río, un cementerio con valla de alambre y la mayoría de los difuntos enterrados en el suelo con una sencilla placa en la cabecera, un Cadillac tuneado y parece que abandonado, una limusina, un piano hecho polvo a la entrada de un club y ese reloj en la puerta de un banco con las luces de las calles con forma de guitarras.
También hay un buen puñado de grafitis con casi el monotema música y músicos, la mayoría desconocidos para mí.
La chica es una excepción y desconozco el motivo.
Otra cosa que abunda, aparte de los carteles anunciando bares, pubs y tiendas son esas banderolas que califican a Clarksdale como un distrito de arte y cultura con numerosas imágenes de artistas y músicos. Uno de ellos Morgan Freeman, propietario de uno de los clubes más peculiares.
Aprovecho la última foto del montaje anterior para mostraros el aspecto de las calles del centro de Clarksdale. Como veis amplias, con casas bajas y desiertas. Parece que estén a punto de salir dos vaqueros armados a enfrentarse en duelo.
También hay distintas iglesias todas cristianas pero con distintos apellidos. "Válgame Dios". Seguro que me dejo alguna. Las hay una frente a otra, como haciéndose la competencia.
El Delta Museum, dedicado al blues espero poder visitarlo hoy. Lleva unos días cerrado al parecer. Las tres imágenes de abajo y derecha son el club de Morgan Freeman. Parece un edificio en espera de demolición.
Esto otro lo llaman "Visit Clarksdale" y es la oficina de turismo, un intento desesperado por mantenerlo. Me atendió una señora totalmente volcada en el tema. Los detalles del local son muy elocuentes. Guitarras, algodón y músicos protagonistas y hasta una marca de café relacionada con el blues.
Esto último es el "Bluesberry Café", el único anoche al parecer con música en vivo. Yo el único turista y menos de una docena de amigos de los dueños o de los músicos. No me canso de repetir que voy contracorriente y fuera de temporada pero en la prenavidad, en España todos nos reunimos para celebrar el año vivido y la venida del nuevo. Aquí parece que no se estila. El local está lleno de banderas y carteles y fotos musicales. El letrero es de la época de la pandemia y dice "Mantengamos el blues vivo. Usa mascarilla y mantén limpias las manos".
Esta pareja nos amenizó anoche (guitarra de blues, voz y percusión). El resto son fotos de anteriores artistas que pasaron. El de la última foto es el dueño. Un vaquero típico sureño amabilísimo junto con su esposa. Una velada muy genuina. El percusionista, en la foto con la tabla de lavar, le da un aire a mi amigo Geromo.
Esta tarde voy a ver si abren el museo y a otro local con música. Y mañana viajo a Nueva Orleans que espero sea la guinda de este tramo de viaje desde Chicago centrado en la música y con un par de "Kit Kat" también muy buenos de baloncesto. La verdad es que me está gustando tanto EEUU como los americanos. Me parece un pueblo trabajador, jovial y muy auténtico. A pesar de lo infantil y criticado que lo miramos desde nuestra vieja Europa. Buenas tardes/noches. Me voy de turismo. Un abrazo.
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