miércoles, 5 de noviembre de 2025

VANCOUVER, una ciudad con mayúsculas.

     Hoy se anunciaba mal tiempo y eso, además de mi afición por las artes, me hizo planificar el día por galerías y espacios cubiertos. En este caso, dirigiéndome a un par de barrios de la ciudad muy distintos de los explorados los días pasados.

    Eso me ha facilitado hacerme una idea bastante completa de lo que es esta ciudad que ha ido apreciándose conforme la descubría. La distribución urbanística es muy buena. Las avenidas para circular son bastante amplias y entre ellas surgen también callejas y espacios para facilitar el encuentro y la socialización que como dije el otro día no es el punto fuerte de los canadienses.

    Nada que objetar no obstante porque aunque un poco distantes se comportan muy correctamente. Hoy he salido un poco tarde porque antes tenía que buscar billete y alojamiento para mañana en Kamloops, una ciudad hacia el este camino de Calgary. 

    En noviembre se suspenden los trenes así es que he cogido un autobús y un motel en aquella ciudad. Es la mitad o un poco más que Albacete pero es también universitaria y fué nudo ferroviario y su nombre proviene de un término indígena que significa "donde confluyen las aguas" porque allí se juntan dos ríos. Tengo que añadir que dicha ciudad tiene un buen festival de jazz, cosa que en Albacete han eliminado nuestros gestores culturales.

    Pero vayamos con la ruta de hoy. El otoño inunda las calles y complica la vida a los operarios municipales mientras algunas flores tardías casi se confunden con el rojo de la hojarasca amontonada. Mucho mobiliario urbano está decorado. Ahí tenéis un gato decorando con estilo aborigen una centralita no sé si eléctrica o algo así. Ayer vi otra igual decorada con cuatro músicos que no fotografié por pereza y hoy me arrepiento. La última instantánea es una pista de patinaje cubierta en una zona universitaria. 


Los rascacielos sigo pensando que son algo más bajos y menos espectaculares que en otros sitios, pero ahí tenéis algunas imágenes que me contradicen. Yo la ciudad la siento bastante austera y seria por sus colores y formas. Es una sensación difícil de explicar. En el estudio que veis con el símbolo de la manzana se aprecia una pantalla gigante y una reunión de jóvenes probablemente planificando nuestro futuro que ya es absolutamente tecnológico. A la gente de mi generación nos cuesta mucho asumirlo. Nos sentimos bastante analfabetos digitales. Yo en este viaje me he tenido que poner las pilas y algo estoy aprendiendo, pero me cuesta. La gente que viene detrás de todas formas es comprensiva y me socorre con frecuencia. 

Esto son todo lo contrario; edificios antiguos, algunos de ellos de buen tamaño pero fagocitados por las torres de cristal. Los de los techos metálicos azules son el tipo de construcción que yo esperaba ver en Canadá debido a las imágenes que recuerdo de las películas rodadas en las ciudades de este país. 

Otros adornos y edificaciones que he visto camino del Vancouver Art Gallery son esa escultura de un águila de estilo nativo, ese techado que me ha parecido una gran parada de autobuses con esos barrotes blandos encima y el edificio que se asemeja a unos veleros en formación que estaba cerca del mar y me he quedado con las ganas de saber lo que era. Si me parara en todo lo que me atrae no avanzaría nada. Estaría a medio camino de lo recorrido. 

Este es el Museo que buscaba. Ya me había informado de que no es muy grande pero si centrado en artistas locales que es lo que buscaba, más que internacionales. En el distribuidor hacia los pisos superiores sorprende esta escalera multicolor. Avisa un letrero de que te agarres al pasamanos por si te mareas. Jejejeje.

Son cuatro plantas, en la primera Otani Workshop, que así se llama el artista expone una muestra de pintura y cerámica que titula "Monstruos en mi cabeza". Aunque es muy agradable de contemplar por esas figuras tan infantiles que ha hecho, lo mejor son las tres manzanas. Están dibujadas sobre tres laminas de madera de tres árboles. Me he tenido que acercar mucho para comprobar que la superficie era completamente plana. El dibujo logra que veamos un volumen que no existe. Una profesora (había varias con varios grupos de niños y adolescentes) explica a los alumnos cosas. Los cuadros son muy grandes. Ocupan, pese a su contenido sencillo, paredes enteras.

El mismo artista expone estas esculturas por contra más bien pequeñas. Me encanta la actitud relajada de la primera foto.

La tercera planta ofrece una exposición fotográfica. Tamio Wakayama nos presenta: "Enemigo extranjero". Trata de las revueltas sociales y disturbios que nos han asolado la centuria pasada (apartheid, Vietnam, Sudáfrica, Madres de Mayo, guerras y conflictos).

En España no somos de llevar esos cartelitos, pero en la cultura anglosajona todos tenemos en la memoria marchas londinenses o yankees delante de la Casa Blanca contra uno y otro desmán provocado por nuestros gobernantes exclusivamente. Si algo me está enseñando este viaje es que el ciudadano medio absolutamente en todos los países detesta los problemas y enfrentamientos cualquiera que sea la causa.

En una parte de la exposición no sé si cambia el argumento (no me leo todas las notas y además muchas no las entiendo) pero hay fotos que no parecen sugerir escenas de conflictos.

Esta última composición tan percusionada me ha gustado. 

En la cuarta planta Emily Carr expone: "navegando en un paisaje impenetrable". El autor nos invita a contar el número de matices de verde de su obra; a darles nombres y a imaginar historias que pudieran pasar en el interior de sus cuadros. El tío sin duda se ha currado las mezclas de verde.

Tiene un estilo muy peculiar con el que logra transmitir a mi modo de ver el movimiento del bosque en días airosos. No está mal. 

Me he saltado la segunda planta porque estaba cerrada al público porque estaban montando la siguiente exposición. Desde la parte de arriba de la escalera de colorines por una ventana se veía esto. Va a ser una muestra de arte indígena y me fastidiaba no ver la forma de colarme e inspeccionar. No sabía que en la siguiente galería me iba a hartar de ese arte.

Gastown es un barrio muy peculiar de la ciudad con calles empedradas, edificios antiguos, bares y comercios y un ambiente popular y relajado. Ahí lo veis junto con una tienda de Cannabis que aquí es legal. A la entrada esa escultura de un ángel llevándose a un soldado fallecido bastante tierna. Chris me ha sugerido que visite la galería de arte "de los pueblos costeros" y oh sorpresa! Ahí tenía lo que llevaba buscando desde el primer día y que solo encontraba en pequeñas dosis. "Arte aborigen" de primera.

Que os parece?. Colorido y expresividad no falta, verdad?. 

Las esculturas de osos son buenísimas y había bastantes. Algunos en unas posturas que no sabía con que ángulo sacar las fotos para que se vieran bien. He retratado los más normalitos. 

En un letrero dentro de la tienda está escrito: "El arte es una expresión de quienes somos". Había todo tipo de objetos y materiales (tótems, caretas humanas, de pájaros, cuadros, grabados) predominando la madera pero también cristal y piedras pulidas. 

La simplicidad de los trazos y diseños no resta. Si me apuras añade veracidad y energía a los temas. Había varias chicas trabajando en unas mesas distribuidas por todo el local que tiene dos plantas pero me han permitido campar a mis anchas y fotografiar lo que he querido. Incluso se apartaban si pensaban que me molestaban


Ahí veis a uno de los osos que parece estar bailando una jota. Supongo que en EEUU también veré arte parecido de las tribus anteriores a la colonización. 

El resto del barrio como veis tiene un sabor muy añejo en sus edificios. El reloj es muy famoso y funciona con gas. Por eso es tan humeante. Cada cuarto de hora y sobretodo a las horas emite unos silbidos provocados por el gas, tipo máquina del tren de vapor, con una melodía porque tiene cinco silbatos. Es muy chocante. Me ha sorprendido uno allí pero no me he quedado más porque se hacía tarde y quería ver arte callejero en la zona.

Solo he visto este que me encanta pero se ha liado a llover y a la hora que era me he pedido un UBER y me he venido al hotel.

Otro día para recordar. Y mañana viaje al interior. Me atrae mucho este país tan brutalmente salvaje. No tengo ni fuerzas ni arrestos para meterme en senderos y bosques pero para un/a joven con fuerzas y ganas de naturaleza debe ser el no va más.
Ya me entran los primeros mensajes. Os estáis levantando. Buenos días España!. Buenas noches!.

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