jueves, 6 de noviembre de 2025

Vancouver - Kamloops (Canadá). Los días de viaje hay que estar bien despierto.

      En cada país y casi en cada ciudad aclararte sobre donde y como hacer para coger el medio de transporte elegido es distinto. Hoy casi me quedo en tierra. 

    En Vancouver hay una estación que distribuye trenes y autobuses. Como suelo llegar con mucha anticipación, no hay nadie de aquellos con los que viajaré. Es mi momento para hacer preguntas a los empleados y tomar conciencia de donde estoy y por donde circula la gente. 

   He dicho que iba a Kamloops en un bus a las tres de la tarde y me han dicho que esperara y que salía de dentro de la estación. 

    Luego le he enseñado el billete en el móvil a un chico (empleado también) y me ha dicho que mi autobús paraba fuera de la estación. He salido afuera y no he visto ni paradas, ni techados, ni autobuses moviéndose ni ninguna actividad y he pensado que el chico estaba equivocado.

   Tres horas más tarde dos empleadas de una compañía llaman a la gente para un autobús. Me pongo en la cola y cuando llego (eran las dos y cuarto) me dicen que el mío sale a las tres en punto y que ellas mismas me darán el OK.

   A las tres menos cuarto llaman, me presento y no me encuentran en la lista de viajeros. Analizan mi billete y me dicen que es de otra compañía que para fuera de la estación de autobuses. 

    Agobiado les digo que me ayuden a localizar la parada, que la plaza es enorme y no sabré dónde esperar.

    Una de las chicas que me había dicho que ella me ticaría el billete se compadece y me acompaña afuera. Había un autobús parado en un sitio sin reseña ni marquesina de ningún tipo. La chica me dice: "ese es". 

    Resulta que salían a la misma hora exactamente hacia Kamloops dos autobuses de distintas compañías uno de una dársena de la estación y el mío de en medio de la calle. Ha sido meter las maletas, subirme y arrancar. De locos.

    El viaje lloviendo todo el tiempo. Mirad las fotos que he hecho


Además como estaba bastante cerrado a las cuatro de la tarde se ha hecho de noche.
    Los autobuses tienen algunas curiosidades. Por lo pronto solo una puerta, la de delante. Además llevan bajo las ventanas un paquete de bolsas de plástico para cada dos asientos prendidas del lateral. 
    En una parada del bus, como hablan tan rápido los conductores por el altavoz y no me termino de enterar, pregunto a un negrito joven y muy simpático sentado a mi lado si tengo tiempo para bajar al lavabo y me dice que hay un retrete al final del bus. Efectivamente detrás del todo en lugar de una fila de asientos hay una puerta. 
   Me acerco e intento abrirla y no puedo. Le pregunto a una señora del final si está ocupado y me dice que la puerta es corredera. Tierra trágame!!. Jeje. El servicio era más amplio que el de los aviones
En fin, eran 350 km y en las primeras dos horas habíamos hecho 60 entre el tráfico y paradas urbanas recogiendo gente.
En muchas ciudades grandes los autobuses no hay que ir a cogerlos a la estación. Hacen ocho o diez paradas por la ciudad y cada uno lo coge donde quiere. 
En cuanto hemos salido de Vancouver el bus ha cogido velocidad de crucero. Para mi gusto iba muy rápido con el agua que caía, pero debía llevar ruedas de agua porque frenaba bien y vadeaba los charcos con facilidad. Solo hemos llegado con treinta minutos de retraso. 
El Motel que me he cogido en esta pequeña ciudad tiene una pinta extraña. Miradlo.



    Parece algo que espero que no sea. Mi habitación es la de arriba a la izquierda. Ya tengo plan de paseo para mañana. A ver el tiempo. Os contaré. Buenas noches que el viaje agota. Buenos días España. 

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