lunes, 17 de noviembre de 2025

En Calgary (capital de Alberta), hoy la opción "B" ha sido la buena.

     Si porque el primer objetivo del día era visitar el Parque de la Isla del Príncipe, el más famoso y cercano a la ciudad, pensando que podría ser parecido a los de Sydney o Vancouver en los que disfruté empleando un día entero, dejando como segundo plato, si sobraba tiempo, buscar algo del arte callejero que también produce esta ciudad.

    Salió un día precioso de otoño sin aire y con un sol que avalaba más aún la opción del parque. De camino al río Bow, en dirección perpendicular a la que tome ayer, compruebo que efectivamente en lo que es el centro la gente puede moverse por las galerías construidas sin pisar la calle. Veréis que algunas incluso albergan oficinas por su tamaño.

    Ahí las veis. Por lo demás en la ciudad se aprecia poco movimiento. Ya os comenté ayer que hay grandes polígonos industriales en los alrededores que es hacia donde se desplaza gran parte de los habitantes.


También me voy encontrando con algunas esculturas muy diversas, cada una con su gracia. La del caballo es el único guardia que me he encontrado de la famosa Policía Montada del Canadá. Debe estar ya solo en el recuerdo y formar solo en alguna parada militar. Yo en las ciudades visitadas no he visto ninguno. El bisonte está hecho con dos planchas de acero en curva de dos colores y perforados adecuadamente. He visto también varias garitas eléctricas decoradas. El pájaro tiene muy pocos colegas en esta ciudad con todo tan poco frondoso.

Otra cosa que me choca de una capital como esta es la cantidad de solares vacíos que tiene muy próximos al centro mismo. Me recuerda al Albacete de mi infancia y juventud lleno de corralones, solares y huertas. Las dos fotos centrales de abajo son un socavón que están haciendo para cimentar una torre y la torre vecina.

Llegados al "Prince's Islands Park", para empezar la parte del río más próxima a la ciudad está casi seca. Un camino enladrillado la rodea (solo peatones) y unos metros a la derecha hay un carril bici. Sin pasarse pero se ve gente moviendo el esqueleto. Quedan reminiscencias de la COVID-19. La bancada junto al camino es digna de mención. 

Entro en la isla por uno de los puentes peatonales y me alegra ver que al menos la otra parte del río si que lleva corriente. La gente pasea a media mañana pero el parque, muy seco, parece también algo abandonado. 

La mañana es muy agradable, con el solete en la cara. Hay tumbonas publicas para tomarlo incluso, también un gran escenario frente a una extensa pradera seca que utilizarán en los días grandes de la ciudad. Ahí se ve el punto en que retienen parte del agua que solo pasa por la parte sur a partir de un cierto caudal. Un par de pedruscos de esos que sirven de bancos me llevaría yo a mi jardín. Siempre lo he pensado. Abundan las ardillas que se dejan ver mucho porque la gente les echa comida. Patos hay pocos. 

Relajado pero bastante decepcionado me vuelvo a la city a ver si soy capaz de localizar los murales callejeros. La recepcionista del hotel me ha dado una idea de por donde moverme. Esas torres son las que más me atraen, además de los gigantescos coches americanos y chinos que usa esta gente.

    Aunque la zona por la que me voy a mover es un poco marginal, también encuentro edificios antiguos de bella factura. El contraste de la primera foto me hace acordarme de un extraordinario libro de José Saramago, "La Caverna". Os lo recomiendo a todos. La última foto es otra biblioteca, esta de barrio y pequeñita.

También encuentro un par de iglesias y un memorial dedicado a los caídos en las dos guerras mundiales. Canadá teniendo poca población relativa contribuyó con muchos soldados y tiene aún una herida abierta. Las fotos de abajo son de la segunda iglesia cuya entrada sirve de cafetería a quien lo desee. Han instalado una barra de bar, unas mesas y unos sillones muy cómodos donde debieran estar las pilas bautismales. Los anglicanos son así.

Al acercarme a la zona mayoritaria de Street Art que llaman ellos, empiezo a ver murales y eso me entretiene -aunque me agota bastante- el resto del día. La zona es bastante extensa. La primera tapia alargada tiene un gran mural que disecciono para que lo disfrutéis. Ese carnero tiene un rato. Hay grafitis que ocupan todo el lateral de edificios de cinco y seis plantas. 

Grandes parientes de los murales son los contenedores de basura, pues los primeros nacieron y siguen gustando de callejones escondidos y solitarios. También hay alguna pirueta a modo de móviles y estructuras parecidas en la zona. Los pájaros que aparecen en una de ellas son de metal.

Como veis la variedad es enorme y la calidad notable en la mayoría. Bob Marley y su "One Love" son asiduos entre los artistas callejeros. El pavo real, la niña, el caballo del pelo rosa,... Así es el arte que nació en los suburbios.

El grandioso mural de la segunda línea os lo he partido en tres porque tiene mucha tela. Para empezar, ese ave con las garras afiladas a punto de sacar un pez del agua me ha impactado. Me parece dificilísimo lograr como lo ha hecho el artista separar los dos mundos encima y debajo del agua con tanta maestría. La chica, diosa o musa, lleva el mundo en su regazo y tiene una cabeza de lo más recargada. Me parece una obra de muchísimo nivel. 


La cabeza del águila también me parece de lo mejorcito que he visto. Y ese edificio con todas sus caras en rojo es para echarle un buen rato. En fin, como decía al principio, lo que pensaba ser un relleno ha protagonizado el día. 

En la última composición una ardilla (esta urbana, las hay por todas partes), un par de puentes, otra de mis debilidades, y ese par de edificios de oficinas totalmente iluminados a las cinco de la tarde que me parecen muy atractivos.

Al final la visita ha merecido la pena. Calgary es un proyecto de gran ciudad al que le falta mucho por desarrollar. Me parece una "camberrada" y me recuerda el sin sentido de la capital australiana. Tampoco entiendo mucho la ubicación de esta capital en esta estepa un que yo que también soy del llano debiera defenderla. Tengo una sensación contradictoria, pero no es de las recomendaciones más efusivas que haría a un amigo.
Mañana si creo que voy a otra joyita. Victoria, en una isla del Pacífico pegada al continente y con muy buenas referencias. Vuelo a media mañana y será la antesala de mi viaje por yankilandia. A partir de ahí, algo más de un mes de ciudades icónicas me esperan y mucha música y el mejor baloncesto. Espero contároslo con la misma energía e ilusión con la que inicio esta parte del viaje. Nuevamente como en Europa, en el primer mundo. Buenos dias a todos. Por aqui me voy a la cama ya. 

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