He tenido muchas ciudades favoritas en mi vida conforme fui viajando y conociendo mundo (Madrid, Venecia, Sevilla, París, Nueva York, Marrakech,...). Desde hace algún tiempo Estambul había escalado a la primera posición. Sydney me ha traído a la cabeza multitud de sensaciones exactamente iguales a las que sentí navegando por el Bósforo y el Cuerno de Oro y sus orillas. Si la Torre Gálata y las Mezquitas conforman una panorámica relevante, el puente de la bahía de Sydney y la Ópera no le van a la zaga. A partir de hoy creo que gana Sydney porque además tiene una agenda cultural increíble.
Hoy hemos empezado por el memorial de los soldados australianos y neozelandeses que ayer vimos por fuera y que está al lado de casa. La escultura de un soldado moribundo sobre una espada y con la cabeza vencida hacia atrás es muy imponente.
Las torres y edificios modernos que hemos visto hoy en Sydney son también de gran belleza. Aquí tenéis una muestra.
Tras ver Melbourne y Sydney, los amigos hemos comentado que ya Manhattan queda obsoleta. Hace mucho que fui la última vez pero mi recuerdo, que sigue siendo de admiración por aquello, también es de unos edificios menos elaborados que aquí. De todas formas nada que objetar porque culturalmente para mí que soy un apasionado de la música, el teatro y la cultura en general, Nueva York sigue estando a la cabeza en esas facetas.
El edificio Victoria es uno de los contrapuntos a tanto hierro y cristal.Y el contenido son unas galerías comerciales de absoluto lujo y refinamiento. Ocupa una gran manzana bastante más larga que ancha y tiene una oferta de comercios muy variada.
Además de un buen piano para quien lo quiera tocar, hay cristaleras, grandes relojes, una escalera de caracol de hierro para subir a la bóveda,... A mí amigo Pedro le han encantado estas rebecas multicolores.
En la misma calle, te encuentras una bonita estatua de la Reina Victoria sentada y el Ayuntamiento de Sydney...
... e inmediatamente después la catedral de St. Andrew que como veis no tiene desperdicio. Voy a destacar de ella el órgano y el suelo. Los estudiantes que había en la puerta son del instituto que hay enfrente vinculado en todo a la catedral.
Estos son otros edificios de corte clásico que hemos visto. Varios de los muelles de otras tantas bahías que conforman esta extensa ciudad también son almacenes y edificios antiguos reconvertidos. Como veis, algunos son viviendas con los yates en la puerta.
Siguiente parada Chinatown y en especial su mercado. Todo más caro que en España pero de gran calidad y alguna especie tanto de fruta como de marisco desconocida.
De camino a otra zona distinta de puertos, nos hemos encontrado con el SXSW SYDNEY, un festival con diversas actividades. Lo que más nos ha atraído ha sido la actuación musical y esos asientos/tumbonas en los que la gente se acomodaba para oírla.
De vuelta con los coches, los hay muchos y muy buenos. Jorge que entiende mogollón del asunto se suele parar a mirarlos y nos cuenta muchas anécdotas sobre ellos. Detrás de ese "tanque" casi no se le ve.
El Museo Marítimo ha sido una parada curiosa porque nos han permitido subir a una fragata o corbeta (yo no entiendo) y nos la han explicado de pe a pa. Una vez dentro me ha parecido un cascarón muy vulnerable para los sufridos marineros. No sé cuantos tripulantes lleva pero me parecían todos los espacios muy reducidos. Había también un destructor, un submarino, un barco de vapor y otros muy interesantes.
Las panorámicas para donde vayas y hacia donde mires son increíbles.
Está torre me ha ido llamando la atención durante todo el día. Se ve desde numerosos enclaves de la ciudad. Cuando hemos llegado debajo de ella he pedido a mis compañeros que nos sentáramos delante a la sombra de un árbol para contemplarla bien. Son construcciones muy esbeltas que he ido viendo en grandes capitales y que me impresionan por la técnica tan avanzada que han de tener. La llaman Crown Sydney y también One Barangaroo y es el edificio más alto de la ciudad con 271m.
A continuación y buscando el puente está la reserva de Barangaroo, un monte arbolado con un sendero para corredores, paseo para bicicletas y rompeolas con grandes bloques de piedra muy ordenados y alguna zona de baño protegida con una red, no sé si por los tiburones que puedan haber. El paseo de hoy ha sido largo. Jorge creo que ha contabilizado catorce mil pasos.
Una de las imágenes más impactantes del día ha sido el paseo por debajo del puente. Es realmente magnífico contemplarlo. Me pasa como con la torre antes comentada. No me extraña nada que la carrera de ingeniero de caminos, canales y puertos sea la más difícil. Lo era al menos en mis tiempos de estudiante.
Y justo al pasar, enfrente la Ópera que a esa distancia parece pequeñita.
El último lugar que hemos visitado es el Museo de Arte Contemporáneo. Lo conforman esos dos edificios tan distintos. En esa escultura ovalada de metal algo así como granulado me he hecho esas cuatro fotos. Era ya tarde, pero cuando se vayan Pedro y Jorge me propongo visitarlo.
Como veis la jornada ha sido larga y dura pero muy productiva. A los tres nos ha gustado mucho. Ahora mismo me voy a la cama. Mis amigos están ya hace tiempo desaparecidos. Mañana habrá más cosas que contar. Buenas tardes/noches. Hasta mañana amigos. Muack!!.
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