El primer día en Nueva Zelanda con el sentimiento de haber logrado otra meta y un cierto agotamiento físico y mental necesitaba descansar de todo. Solamente di un corto paseo buena parte en coche con Javier y Lolo y dibujé un rato. El resto, holgazanear.
Fue genial conocer a Lolo, el hijo de Javier y Silvia, un niño rubio con ojos azules (ha salido a la madre), simpático y alegre que además me acogió muy bien. Tiene dos años y no me extrañó nada.
También Lulú, la perra de Silvia es muy tranquila y me ha admitido en casa como a uno más.
Además, en nuestro paseo oímos hablar español y nos acercamos a ese grupo de turistas con los que departimos un rato.

En cuanto te mueves un poco Auckland, y en general Nueva Zelanda es un país vocacionalmente marinero y la ciudad rebosa mar y volcanes por todos los lados. Me dice Javi que en su perímetro hay más de 50 volcanes activos. Todos esos montecitos lo son. El de abajo del todo lleva mucho tiempo parado pero se estima que si explotara, la onda expansiva llegaría a 70 km de distancia. Nosotros estamos a 7. Además el país tiene movimientos sísmicos todos los días, la mayoría de ellos no se notan pero si miras los cuadros, siempre hay alguno descolocado. Las danas aquí pueden dejar en mantillas a la última de Valencia. Y aunque no han habido maremotos fuertes, están señalizadas todas las zonas altas de la isla en previsión. Por si fuera poco, la capa de ozono aquí es muy fina y hay que usar protección solar a diario. En fin, un país en el que la amenaza está en la propia naturaleza.

Fuimos a un memorial a los caídos en las dos guerras mundiales, uno de los traumas de los neozelandeses y como aquí está empezando la primavera, las flores estaban como veis. Otro de los atractivos de esta isla son los maoríes que sin embargo no quieren contacto con nadie que no pertenezca a sus tribus. El resto de la humanidad para ellos solo hace maltratar a su Dios que resumiendo es la Naturaleza. El maorí es idioma oficial con el inglés. Mirad el nombre de la zona donde estuvimos paseando.
Hicimos varias fotos de la linea del cielo. Con distintas perspectivas. La torre del cielo la llaman a la de las comunicaciones. Las chicas que veis la miraban sin saber que se estaban jugando la vida. Dice Javi que estaban en un lugar prohibido. Un promontorio de arcilla que en cualquier momento podría colapsar.
Por la tarde vimos un Auckland Brisbane de baloncesto. Hay buen nivel aunque por debajo de la ACB nuestra. Estuvo entretenido y ganó el visitante que metió la última canasta. En el descanso ganaba Auckland de más de 20 puntos. Los que son famosos son los All Blacks de rugby. No los veremos porque están jugando en Europa estos días
En eso consistió mi primera jornada en las antípodas. Esta mañana he ido con Javier a ver donde tenía que coger el autobús al centro que está a trece kilómetros y he sacado fotos de su casa (la del centro) y de otras de su barrio que son muy mayoritarias en toda la ciudad. Una o dos plantas con jardín y garaje. Por eso tanta extensión de la ciudad.
El segundo tipo de casas, como en las ultimas grandes ciudades, los rascacielos. Menos que en las ciudades australianas referentes, pero también con diseños modernos y mucho acero, aluminio y cristal. El centro es poco mayor que el de Albacete pero con grandes cuestas. Y abocado al puerto. Desde aquí mi homenaje a PRADA. Está absolutamente en todas las grandes ciudades y al lado de los mejores.
Otro clásico de viviendas en este blog son las decimonónicas, neoclásicas y victorianas en este caso. También de menor nivel que las australianas y absorbidas por la modernidad.
Hoy voy a segregar otro tipo que me he encontrado en la parte norte del puerto, que son de tamaño mediano pero con mucho diseño. El barrio me ha resultado muy atractivo y delicioso para un paseo al solecete.
Estas son algunas esculturas y mobiliario urbano que me he ido encontrando. Unos bancos muy originales para sentarse, alguna fuente y la última foto es de unos servicios públicos.
El paseo por todo el puerto observando un montón de preciosas embarcaciones no tiene precio. A mí me entusiasman las de vela, aunque no creo que nunca me suba a una.
En un extremo hay un curioso Museo Marítimo. Ofrecían un paseo de una hora por la bahía pero no lo he tomado. Tenía una agenda potente para todo el día. Como veis lo primero que cuentan con detalle son las desventuras de los primeros inmigrantes, las increíbles rutas que tuvieron que hacer, en qué barcos, camarotes, con que maletas,...
También dentro del museo había muestra de numerosas embarcaciones, desde canoas hasta algún barco de competición moderno. Ha sido interesante.
Luego, por casualidad me he topado con un mercado de pescado donde te lo cocinaban y allí he comido. Una delicia y muy variado... Con cerveza!!.
Siguiente destino, Albert Park. No dejo de admirar esos arbolacos, muchos de ellos con más de mil años.
En un extremo del parque está el museo de arte moderno, una de mis debilidades como sabéis. Me ha parecido un poco pretencioso e inferior al de Sydney, aunque tiene obras importantes. Estas que componen el collage son de Picasso, Goya, Dali, Matisse, Gauguin, Monet,...
A mí lo que más me ha gustado han sido los retratos de los maoríes. Tienen unos rasgos faciales muy determinados y definidos.
Parte de la escultura también es maorí con tótems, postes y otros. También hay alguna pieza de corte más clásico.
En pintura el mar, los barcos, y la defensa del medio ambiente con el que todo el país está empeñado. Son un ecosistema único y lo quieren preservar. El fuego que se ve es un vídeo.
También había diversos tipos de abstracciones y algún dibujo más comprensible para los profanos
Y por último esa exposición temporal de escultura moderna.
Antes de volver a casa he pasado por la Catedral de San Patricio que no tiene ningún interés
Mañana disfrutaré todo el día de la familia de Javier Yébenes y Silvia que tan amablemente me acogen. Dependerá del tiempo que haga y de lo que aguante Lolo lo que hagamos y viajemos. Estaré puntual para contároslo. Un abrazo. Buenas tardes España. Aquí es muy tarde pero no madrugaremos. Chao!!.
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