miércoles, 22 de octubre de 2025

Auckland, el punto más distante. Las antípodas.

     Llega el momento de hacer un mínimo balance. Como dice mi yerno Dani, ya no puedo ir más lejos. A partir de ahora, a organizar la vuelta a casa. 

    No puedo estar más contento. Hace pocos días, cuando tuve las últimas arritmias, pensé que el viaje se acababa. Que los médicos, si tenían que intervenir porque la medicación no era suficiente me aconsejarían volver. Llegué a dudar de que llegara a Auckland, la mitad del viaje soñado.

    Hoy con alegría siento que todo se ha superado y aquí estoy, preparado y con ganas de dar la vuelta. Va a ser muy distinta a lo que llevo andado. Por muchas circunstancias. Empezando porque en el primer destino, Canadá, va a hacer mucho frío y llevo 6 meses sin abrigarme prácticamente. Pero además las tres zonas a patear son tan distintas a lo visto y tan distintas entre si que habrá que seguir estudiando, diseñando rutas y cuidando de acertar en los itinerarios.

    Europa y la Turquía asiática ha sido casi como andar por casa. En Kazajistán ha sido donde empezó a complicarse el viaje, y Asia ha tenido de todo. Una cultura radicalmente distinta a la nuestra, una comida que no me ha gustado y un pueblo que aunque económicamente en general está a años luz de nosotros, sus gentes, si no miramos sus rasgos, son exactamente iguales a nosotros. Y no digo nada ya si hablamos de la juventud. Los mismos tics y las mismas inquietudes que los europeos.

    La decisión de arrancar ahora la sé acertada. Conforme avanzaba el viaje fui cogiendo confianza y seguridad, y a partir del Tíbet y Nepal, ya todo ha sido en todos los sentidos ir cuesta abajo. Jejejeje.

    Australia con mis amigos ha sido coser y cantar, con todos los problemas de las distancias y la comunicación (hablan un inglés muy raro), pero todo lo que hemos visto, salvo Camberra nos ha gustado mucho. Especialmente Melbourne y Sydney creo que están económicamente un pasito por delante de nosotros, entre otras cosas porque no se andan por las ramas como nuestros políticos. 

    El curro que supone el viaje tampoco me da mucho tiempo para pensar y analizar. Más adelante lo haré con calma. Me vais a perdonar pero esta perorata sin guión la cuento tal y como me viene a la cabeza.

    En resumidas cuentas, un balance muy positivo. Y a futuros me preocupa sobretodo Sudamérica, aunque tengo la impresión de que la inseguridad no será tanta como la que pensamos desde Europa. Más bien creo que será algo parecido a Asia, donde en ningún momento me he sentido inseguro Y por último África que añade todo el catálogo de enfermedades a la agenda del viajero. Pero bueno, el tiempo lo dirá. Ilusión y ganas las tengo todas. Y os lo seguiré contando.

    Hoy todo el día de aeropuertos y volando. Además como he perdido dos horas más, el día ha sido muy corto. 

    Tras media mañana en el aeropuerto (me voy siempre con mucho tiempo por si surgen imprevistos), a la hora de facturar me dicen las chicas de la compañía que si no tengo vuelo de salida de Nueva Zelanda no me dejan subir al avión. Que es una exigencia del gobierno. 

    Eran las dos de la mañana en España en ese momento y me ha dado un poco de canguelo pensar que si me atrancaba al gestionar los pasajes de las compañías aéreas, no iba a tener de quien echar mano. No me gusta incordiar más de la cuenta.

    Afortunadamente Booking ha funcionado muy bien y he tenido que decidir en qué fecha saldré de aquí y sacar un billete.

   No he encontrado billete directo de Auckland a Vancouver. Solo un trayecto con escala de nuevo en Sidney y 20 horas de duración. No me convence nada pero con eso me han dejado embarcar. 

    Está semana miraré a ver si encuentro algo directo aunque pierda el otro billete.

    El avión era enorme, 9 asientos por fila en tres grupos, bastante cómodo y se ha movido muy poquito. Teníamos en el asiento unos buenos auriculares y una pantalla con pelis y música para aburrir. El viaje se me ha echo corto, con Lennon, McCartney, Rod Stewart, Supertram, Rollings, Etta James,... Es la primera vez que no tengo ganas de que termine el vuelo. jejejeje. 

    Como veis en una de las fotos, cada pasajero viendo una peli distinta. 


    Al llegar a Nueva Zelanda había mucho barullo de gente en el control de pasaportes pero ha sido bastante ágil. La declaración que hay que hacer además del visado ya la rellené por internet y no he tenido ningún problema para entrar.


Muy amables los anfitriones nos reciben con este letrero. He coincidido en el control con el equipo de baloncesto de Brisbane que juega aquí mañana ( a lo mejor me acerco con Javier a verlos) y otra gente también uniformada que parecían de rugby u otro deporte autóctono. Todos fortísimos y con unas caras de indígenas muy patentes. 

El amigo Javier tras el trabajo ha tenido el detalle de venir a buscarme al aeropuerto y ahora mismo estoy instalándome en su casa. No hay como tener buenos amigos. Esta semana será bastante relajada. Hay que cargar las pilas y planificar mucho y moverse poco. Javi ha pensado en algunas cosas. Os iré contando. 
Por lo pronto mañana va a llover y yo pienso descansar a tope. Me perdonareis espero si este blog descansa un día. Me gusta alimentarlo pero mañana necesito un Kit Kat. Jejejeje 
Veremos. Igual si nos acercamos al partido tengo material y os cuento. Hoy estamos a once horas de distancia. Dadme un minuto que en seguida vuelvo. jejejeje.
Buenas tardes España. Hasta pasado mañana seguramente. Me voy a la piltra. 
Os quiero!!. 

1 comentario:

Las cosas son como son y no como queremos que sean y este viaje ha llegado hasta donde tenía que llegar.

     Salí de Albacete con la idea de llegar a Estambul y allí según me encontrara decidir si seguía o me volvía. El viaje no ha podido ser m...