Nueva Zelanda es un país para gente tranquila. Javier y Silvia lo son y los veo muy bien adaptados a estas tierras. Miran de reojo a Europa pero no es un objetivo a corto plazo.
En este punto del viaje necesitaba algo así y me está viniendo genial. Ayer anduve mucho, me pegué una pequeña paliza y disfruté del centro pero hoy el día ha sido más acorde. Sin madrugar, pendientes del tiempo para decidir adonde ir y con dos o tres cosas a visitar en coche que solo Javi sabía. Para mí es perfecto.
Hemos empezado en Parnell, un barrio pijo según Javi que comenzó siendo un pequeño pueblo y ya es parte de la ciudad. Al parecer hay varios parecidos. Está compuesto por unas casas de madera preciosas y unidas por pequeños callejones con estrechos y cortos pasadizos y mini puentes, también de madera. Una chulada.
La mayoría en la actualidad son comercios de lujo (ropa, joyerías...), pubs, cafés, y muchas galerías de arte. El paseo ha sido muy agradable.
Son casas de estilo victoriano muy cuidadas y diferentes unas de otras siempre com unos patrones que las asemejan.
Tampoco hemos andado demasiado. No sé deciros las dimensiones pero desde luego ha merecido la pena. Además la conversación con Javier siempre es amena, lo cual siempre le da un plus a la actividad
El del centro es el fundador de lo que en su día fue una villa. Cuidan mucho el arte y el diseño. Ahí veis una de las esculturas callejeras. Lo de la ballena es un cajetín eléctrico urbano que madan decorar a artistas locales. Qué envidia!.
La iglesia, muy sencilla, está dedicada a San Juan Bautista. Es poco más grande que cualquiera de las casas.
Mirad que preciosidad de flores adornan las calles. Aquí la primavera está reventando. Que gozada para mí pasar dos primaveras el mismo año. Es un privilegio, no os parece?.
En una de las galerías he tirado de Javier, ha preguntado si permitían hacer fotos, y mirad que colorido y que obras más refrescantes.
Los cuadros con temas infantiles y ese color tan vivo estoy seguro de que a cualquiera de vosotros le apetecería colgarlos en casa. El de la paloma verde me lo pido yo. Jejejeje
Y que me decís de esas casas. En la sencillez a veces se encuentra lo mejor. Creo que en la foto pierden pero estaban los tres en una sola pared y son de tamaño mediano tirando a grande. Me han encantado los tres.
Los temas son variados y yo los voy agrupando como Dios me da a entender. El de los señores letrados también es muy alegre. A mí me llaman los colores vivos de siempre. Los demás también tienen un algo. No sé cómo lo veis.
Los paisajes obviamente son de Nueva Zelanda. A nivel de naturaleza no tienen nada que envidiar a ningún sitio del mundo. Aquí además la naturaleza como comenté ayer te la puede liar. Es muy brutal y peligrosa. No visitaré la isla sur, pero si alguien quiere emociones fuertes, que se vaya y se de unas vueltas.
El cuadro de la lagartija y el de los patos me parecen de una calidad suprema. Así exactamente me gustaría a mí dibujar y pintar algún dia. El otro también es muy bueno pero la técnica está más vista.
Luego hemos ido a comer. Silvia tuvo una mala noche y no nos acompañaba. En un italiano hemos repostado y luego en una pastelería del tipo de la Suiza de Albacete nos hemos tomado unos pastelitos de mucho nivel.
Después de comer hemos ido a un museo. Lo llaman el Museo de la Guerra pero tiene varias secciones que nada tienen que ver. Una de ellas parecida a la de Sydney de esqueletos y animales disecados. Dinosaurios y parientes, y algunos animales y pájaros exclusivos de este país.
Hay otros apartados centrados en la cultura maorí tan arcaica y peculiar
Y obviamente memoriales a los caídos en ambas guerras mundiales. Como súbditos de la Corona Inglesa participaron en ambas sin comerlo ni beberlo y tuvieron muchas bajas. En la sala dedicada a los aviadores me acordé mucho de mi padre que también lo fue.
Para completar la jornada nos acercamos al Parque Botánico. Un precioso invernadero que nos encontramos ya cerrado. Espero que volvamos. Ya sabéis cómo me gustan las plantas y según Javier allí voy a disfrutar. En un enorme espacio entre el museo y el botánico habían familias y amigos jugando al cricket, uno de los deportes nacionales muy extendido. Los hemos visto en varios lugares practicarlo.
Y eso ha sido todo por hoy. Mañana también un día para retozar y tomarlo con tranquilidad en esta isla en plena primavera..., si el tiempo, que es muy variante, no lo impide. Ya os contaré. Buenos días España. Buenas noches.
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