viernes, 16 de enero de 2026

Naturaleza excelsa y logística pobre en Monteverde (Costa Rica).

     Con todas las dudas de anoche aún dando vueltas por mi cabeza sobre qué hacer en los próximos días he amanecido temprano para ir a uno de los Parques del entorno que son el gran atractivo de este país.

    Monteverde es una localidad ya de las potentes en cuanto a turismo y tiene cantidad de guías en inglés y en castellano muy formados y expertos hasta el punto de que ayer no me pudieron conseguir un grupo de castellano porque todos estaban llenos. Mi hostelero me ha dicho que en la puerta del parque habría y con esa esperanza tras un madrugador desayuno me he ido para allá en un furgón.

    Hoy chispeaba y hacía más fresco que ayer, por cierto que he perdido estos días atrás el paraguas y no sé dónde. He pedido uno en el hotel y me han dicho que es tontería, que los rompe el aire, que no veré a nadie con uno.

    Tras sacar la entrada me dicen que no hay guías, que hay una Sra. costarricense buscando uno por teléfono, que me una a ella. Así lo hago y tras casi una hora de espera y varias gestiones conseguimos uno.

    El grupo es fantástico. Su núcleo un alemán tan alto como yo y la costarricense, muy flamenca ella, que se conocieron viajando por separado en China hace 33 años; además dos señoras amigas o familiares de ellos (otra costarricense y una alemana). Mientras esperábamos al guía hemos congeniado mucho porque él ya dio la vuelta al mundo al terminar sus estudios. Esa gente y algunos americanos son los que yo conocí en mi juventud y me metieron en la cabeza esta locura. Jejeje.

     El guía, si no es entomólogo le falta poco. El parque se llama "Curi Cancha" o Lugar de Oro, traducido al español del quechua. No es demasiado grande y tiene unos senderos magníficos, solo que un poco empinados para mí.


Es un "bosque nuboso" nos explican. Sólo un 2% de la superficie del globo tiene estas características y parte están en Costa Rica. La fauna y, no despreciemos, la vegetación son proverbiales en estas condiciones y hay mucho endemismo.
El paseo sin este chico habría supuesto no ver ni enterarnos prácticamente de nada. Todos los guías (había muchos) llevaban un trípode con un telescopio muy bueno al hombro y se intercambiaban información al cruzarse para intentar que todos los grupos pudiéramos ver el máximo número de animales. No sé cómo los veían pero de pronto se paraban, abrían el trípode, enfocaban pedían un móvil y por el catalejo sacaban fotos de animales o partes de ellos en los árboles o en la maleza. Nos explicaban con la foto del móvil lo que íbamos a ver y ya sabiendo lo que buscar nos íbamos asomando por la lente. Asombroso.
Lo primero fue esta mariposa de cuatro patas en lugar de seis atenazada por la temperatura baja. Como los reptiles necesita más calor y no se movía. Era un blanco fácil para sus depredadores. Lo de la izquierda que no me explico como lo ha podido ver es un grillo totalmente mimetizado en el tronco de un árbol. Si os fijáis bien se distinguen los ojos y en la frente tiene un ligero color amarillo.


Había muchas plantas y flores pero yo les he prestado menos atención. Me obsesionaba ver bichos.

Esto es la boca de un panal con unas abejas pequeñas negras. Mi móvil no daba para más. No podíamos acercarnos mucho pero con el catalejo las hemos visto perfectamente evolucionar.

Nos hemos sentido afortunados porque hemos visto bastantes animales solo que cruzaban el sendero y no daba tiempo de hacerles fotos. Este es uno de los que más me ha gustado. Un armadillo buscando supongo que hormigas o insectos y sin hacernos ni caso a los humanos que nos hemos acercado bastante. No nos tienen miedo porque todos los tratamos con mucha exquisitez y no los molesta nadie.

Hemos visto también una serpiente venenosa muy arriba en un árbol. No me explico como las otean. No tienen peligro ya que nunca bajan porque se enfrían. Sus mayores depredadores son los tucanes (los hemos oído pero no visto y su llamada es parecida al croar de una rana) que se comen el cuerpo y dejan la cabeza que es lo venenoso. A su vez ellas son tan rápidas que se alimentan de colibríes, y no veas a qué velocidad vuelan estos. Las lecciones del guía han sido magistrales de verdad. El animal de la siguiente composición es un "Coatí de nariz blanca" de la familia de los mapaches. En Costa Rica lo llaman "Pizote". Las hembras se mueven en grupo. Iban cinco. Los machos en solitario.

Lo de los colibrís ha sido ya un espectáculo circense. Había un observatorio muy destapado en el que nos veían perfectamente a metro y medio de unos bebederos que les han puesto con agua azucarada y hemos visto evolucionar a decenas de ellos de diferentes colores y tamaños, si bien todos muy pequeños. Maravilla verlos pararse absolutamente en el aire moviendo solo las alas y acercarse a beber, a veces sin apoyar las patas que tienen por la evolución ya prácticamente atrofiadas. Polinizan hasta 2000 flores al dia y tienen un metabolismo muy rápido que les obliga a comer cada 10 o 15 minutos. Hay unas trescientas especias, 52 en Costa Rica y solo se encuentran en América. En ningún otro de los demás continentes. Me parece un privilegio haberlos disfrutado una media hora esta mañana. 

Por último en cuanto a reportaje, esto son dos lechuzas durmiendo. Se distingue la cola de la de la izquierda y las plumas moteadas. La foto la ha sacado con el prismático.
La información ha sido abundante. Por ejemplo en relación a las plantas hay muchas en el bosque que no tocan suelo sino que viven sobre otras que necesitan para recibir los rayos del sol. Unas son parásitos y matan a la planta que cubren pero otras conviven con ellas sin afectarlas. En la primera composición que os he hech hoy tenéis un ejemplo. La foto de enmedio abajo es un ficus muerto con una planta que parece un flequillo o un mocho arriba. Lo necesita para sobrevivir y no necesita que el otro esté vivo.
Este es el fantástico grupo que nos hemos juntado con el guía (el más joven).


Y esto un dibujo de la "estrella" de la mañana que había en una torreta de la luz. 

En cuanto a los próximos días mis amigos del sendero y el guía me han ayudado a tomar la decisión. Ni Tamarindo ni Tortuguero; Manuel Antonio, una playa tranquila del Pacífico hasta donde llega la selva y con un parque natural en el que aún es posible que vea algún oso perezoso. Además no está lejos de San José y puedo quedarme dos días. La solución perfecta. Que país para los amantes de la naturaleza. El choque del tiempo del golfo del Atlántico con los vientos provinientes del Pacífico provocan una situación privilegiada y forman esos bosques de nubes donde prácticamente nunca llueve, solo chispea y lo hace durante el 80% de los días del año. Otro lugar que aconsejo visitar. Dulces sueños amigos. Voy a ver si ceno y a dormir que mañana vuelvo a viajar.

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