sábado, 27 de diciembre de 2025

Hoy por las playas de Malibú y el Observatorio Griffith

     Se fueron las lluvias torrenciales y salió una mañana más de primavera que de invierno. Teníamos muchas ganas de ir a Malibú y lo habíamos ido retrasando por el tiempo ya que los partes meteorológicos coincidían en que el sábado escampaba y así a sido. Había que despedirse por todo lo alto y nunca mejor dicho nos hemos ido al Observatorio Griffith, un lugar donde miran al cielo pero que tiene algunas de las mejores vistas de Los Ángeles.

    Naturaleza y tranquilidad por la mañana y por la tarde casi, casi de romería porque como decía Miguel, menos americanos el resto del mundo hemos coincidido allí para sacar vistas panorámicas, y como no desde la ladera el letrero famoso del Monte Hollywood.

    La mañana ha empezado "de las veces que mejor", que dice mi amigo Vicente. Yo creo que ha sido el mejor almuerzo de todo el viaje. Sobre un malecón de madera en un café llamado la granja del muelle de Malibú, con el sol en la cara (que nos han abierto las sombrillas para que no quemara) me han puesto un sorbete de mango y un revuelto con fritilla, bacon, frutos secos, aguacate y alguna otra fruta que no he sabido identificar. Delicioso, y para rematar un té con miel; y no me ha parecido caro.


El paseo hacia adentro del mar por esas tarimas de madera y viendo a los pescadores faenando, muy grato. La propia barandilla tiene unos enganches cada tres metros para sujetar las cañas de pescar. A la vuelta mirando encima de las laderas se veían estupendas casas, seguro que con piscinas. Las playas de Malibú, a diferencia de la de Venecia y Santa Mónica del otro día son estrechas y numerosas porque la montaña se va metiendo de vez en cuando en el mar y las separa.

Después de desayunar hemos tenido que rodear por la carretera que pasa por detrás de las viviendas en primera línea de playa en dirección hacia otra parte de la costa donde había también un gran humedal. Como veis en las lujosas puertas de las citadas residencias tienen (una de ellas en neón) los números 23.006 y 23.022 de la Autopista de la Costa del Pacífico. Muchas matriculas de coches están personalizadas en USA. Los de la foto de arriba a la derecha son surferos esperando la ola.

La Adamson House es una de las mansiones más peliculeras de los Ángeles. Nadie nos ha puesto impedimento para entrar y pasear por sus jardines junto a la playa. Series como Mannix, Dallas o Los Ángeles de Charlie han rodado capítulos en ella. Cuando salíamos me he cruzado con una señora que estoy seguro que era una actriz famosa de Hollywood pero como no me entretengo mucho en conocerlas no sabría decir quien es. 

Al acercarnos a los humedales que se veían a lo lejos resulta que nos encontramos con un letrero que los anuncia como Parque del Estado de California. No era demasiado grande pero entre observar las aves, pasear por la playa que ahora veréis e intentar hacer un recorrido circular (que no se podía porque entraba un brazo del Pacífico en la laguna), hemos echado la mañana.

Esta es la playa que quedaba en un extremo del parque. Con parte de las extraordinarias casas sobre pilares de madera y con sus escaleras bajando hasta la misma orilla. Las dos fotos de arriba de la columna de la derecha están hechas en el mismo lugar con riesgo de que una ola me calara las zapatillas. Las perneras negras de la última foto son las mías. 

Una auténtica pasada las casas con terrazas, sillones y amacas así como grandes ventanales delante. A la siguiente playa no se puede llegar por la arena porque las olas rompen en el pie de las últimas casas.

Lástima no llevar unos buenos prismáticos. De todas formas hemos visto muchas aves, algunas de ellas muy de cerca. El pelícano es una de mis favoritas y los hemos visto en reposo y volando. Nos ha faltado verlos tirarse al agua a pescar como auténticas saetas, una de las escenas de naturaleza favoritas para mí. Los dos patos de la izquierda tenían más tiempo la cabeza dentro que fuera del agua. 

Este es el momento en el que nos damos cuenta de que no podemos cerrar el círculo. Ahí enfrente se ve la pasarela donde hemos almorzado esta mañana. Como veis en la última foto, hay quien va a los parques naturales a hacer cosas muy raras. Jejeje.

Una vez en la Pacific Coast Highway hemos pedido un Uber. Hemos tardado hora y cuarto en ir al Observatorio. Por curiosidad y acordándome de la circunvalación que hay en Londres que tiene 188 km de larga le he preguntado a Chris cuanto tendría que medir una circunvalación que dejara dentro todos los barrios de Los Ángeles, y me ha dicho que justo el doble. Casi nada. Desde el observatorio fijamos la vista en el Down Town a lo lejos y en el letrero del Monte Hollywood a tres kilómetros de distancia.

En el interior del observatorio, que es una instalación inmensa, un magnífico péndulo de Foucault que como sabéis demuestra el movimiento giratorio de la tierra y varias exposiciones y salas con actividades participativas e información exhaustiva astronómica que estaban abarrotadas por lo que no hemos hecho mucho bulto. Había una cosa curiosa; una balanza delante de cada planeta en la que te subías y te decía el peso que tendrías si te posaras en cada uno de ellos. Yo lo he hecho en la Tierra y en Júpiter donde casi triplicaría el peso.

Las vistas desde las terrazas del observatorio son muy amplias. El sol ya estaba en las ultimas e impedía ver bien el oeste de la ciudad. Había un restaurante de comida rápida con una panorámica muy buena del ocaso. Allí hemos hecho merienda cena. No habíamos tomado nada desde el almuerzo.

Tras un último vistazo nos hemos vuelto a casa ya de noche.

Al mirar hacia el este hemos visto una cordillera al fondo completamente nevada. Es la de San Gabriel con los picos más elevados de poco más de tres mil metros. Está a poco más de 50 km. de Los Ángeles y ofrece un contraste más a esta prodigiosa ciudad.
Con esto terminamos un extraordinario paseo por los Estados Unidos que ha durado cinco semanas y que me ha enseñado mucho de éste gran país y sus habitantes. Mañana se va Miguel a Albacete unos días y yo pasado a Zacatecas en Méjico. Yo dedicaré el día completo a estudiar Centro y Sudamérica así es que no creo que produzca material para la entrada diaria del blog. Salvo que termine el trabajo y os pueda contar, no creo que vuelva a comunicar nada hasta pasado mañana ya desde Méjico. Espero que paséis un buen domingo preparando ya la juerga de Nochevieja. Un abrazo amigos!!.

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