Yo por la deformación que originan en nuestra mentalidad tantas películas de Hollywood casi identificaba Beverly Hills con Los Ángeles. Tenía una idea errónea preconcebida de que todo Los Ángeles era un gran barrio residencial como los que estamos hartos de ver en cine y tele.
Para nada es así. Los Ángeles es una ciudad muy americana con casas bajas y muy extensa y algo destartalada, pero Beverly Hills es un barrio muy concreto y super exclusivo. Lo más lujoso en todos los sentidos que me he encontrado en el mundo.
Era uno de los sitios de obligada visita y comentábamos mi hijo Miguel y yo que habría estado bien poderlo recorrer con el apoyo de un coche o al menos una bicicleta. Nosotros hemos hecho una incursión en la entrada del barrio hasta donde mis piernas logran llevarme, pero estamos seguros de que si nos internamos más habríamos visto mansiones que merecerían la calificación de auténticos palacios.
Una avenida llamada "Rodeo Drive" separa la zona comercial de la residencial. Para qué decir la concentración de tiendas de las primeras marcas más exclusivas aún que las tiendas de las mismas marcas que vemos en otras ciudades. Algunas con adornos, navideños o no en la puerta desmesurados. Los escaparates super exclusivos con una prenda y unos zapatos o una joya o frasco de perfume solamente.
Mirad el tamaño de las bolas de Navidad en esa fuente bajo una escalera también exageradamente engalanada. Los niños no paraban de jugar con ellas. Hemos aprovechado un momento de descanso de ellos para tirar la foto.
En las calles cada diez o quince metros una escultura en cada acera e intercaladas en el centro otras estructuras más complejas. Los tigres y los gorilas en distintos tamaños, colores y posturas eran los más repetidos.
Aquello parece un parque temático de comercios de alto standing
Estas son unas pocas de las esculturas que hemos visto de pasada al cruzar la mencionada "Rodeo Drive" para entrar en la zona residencial.
Las palmeras más altas y delgadas y el césped mejor cortado y cuidado adornan las aceras que rodean las mansiones, algunas de ellas invisibles desde la calle por la maraña de plantas y a veces vallas o rejas que las rodean. Otras totalmente a la vista con un perfecto y acolchonado césped en el holgado jardín delantero.
He elegido esta como modelo pero seguro que más hacia el interior del barrio las hay aún más decoradas y vistosas. Las cuatro fotos son de la misma casa. Tiene grandes árboles rodeados de césped, a un lado esas grandes bolas y cajas de regalos y al otro el lugar de Santa Claus. En el buzón junto al trineo reza "Santa mail".
En nuestra conversación particular Miguel y yo hemos arreglado el mundo lo que ha hecho aún más placentero el paseo. Es una zona realmente tranquila con poco trafico y solo algún residente paseando al perro o algún turista despistado como nosotros. También han pasado algún Ferrari, Porche y Maserati. De esos bajitos en los que yo no podría meterme. Jejeje.
Esos ejemplares de palmeras parecen desafiar a cualquier ventolera, incluso huracán que se acerque retándolos a un combate entre las fuerzas de la naturaleza y la flexibilidad que la misma les ha concedido a ellas.
El tiempo irregular que nos está haciendo en esta ciudad no favorece mayores jornadas que merecerían estos rincones. Además a las cinco de la tarde es ya noche cerrada, con lo que como tenemos una buena agenda de visitas que ha preparado Miguel, solo olemos los parajes sin llegar a degustarlos. Ea!, así es la cosa.
Nos proponíamos esta mañana además dar una vuelta por Silver Lake, una presa artificial con una buena zona de paseo alrededor adonde en días de buen tiempo sale la gente a correr o a pasear al perro, y luego al Observatorio Griffin desde donde se aprecia una buena vista panorámica tanto de la ciudad como del famoso cartel de Hollywood pero se ha puesto a llover a cántaros (parece ser que en otras partes de California están habiendo serias inundaciones) así es que nos hemos refugiado en un soportal, hemos pedido un Uber que nos ha llevado a un restaurante e inmediatamente después nos hemos venido a casa.

Nos ha recogido un Tesla pequeño. En Estados Unidos los veo por todas partes y como curiosidades que os quería contar tiene esa gran pantalla en el salpicadero con la parte de la izquierda que registra todo el tráfico que nos rodea, incluyendo si en alguna calle mal iluminada estuviera cruzando un peatón. Me ha llamado mucho la atención. He subido ya en varios. También es destacable que todos tienen el techo de cristal.
La intensa lluvia ha marcado el final de la jornada; primero llevándonos cerca del observatorio por si escampaba después de comer... La zona de Silver Lake recordaba a San Francisco con muchas cuestas por doquier,...
...y por último por esas amplísimas avenidas con de 4 a 7 carriles en cada sentido para llevarnos de vuelta a casa.
Mañana, dependiendo del tiempo climatológico nuestra idea es a primera hora ir a las playas de Malibú, y por la tarde al Observatorio Griffin. Es nuestro último día y si vemos ambas cosas daremos por completita la semana.
Delegar en mi hijo Miguel la agenda y disfrutar de su compañía ha sido uno de los grandes lujazos del viaje. El domingo él se va unos días a Albacete y yo haré una noche más aquí para irme el lunes a Méjico donde pasaré la Nochevieja. Que tengáis dulces sueños, que veo que aún estáis todos planchando oreja. Feliz finde amigos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario