O lo que es lo mismo, de Nueva Orleans a Los Ángeles. Una etapa muy esperada del viaje. Poco que contar hoy, pero el final feliz encontrándome con mi hijo Miguel que se viene una semana conmigo tengo que incluirlo en el blog.
Balance muy positivo de la ruta de la música. Le habría sacado más provecho si me hubiera atrevido a hacerla conduciendo un coche americano y pasando por muchos puntos intermedios que señalan las guías. El viajar fuera de temporada también le ha quitado vistosidad y ambiente pero a pesar de todo lo he disfrutado mucho porque tiene mucho que ofrecer.
El principio y final son lo más espectacular. Chicago todo nevado y en días soleados fué muy bonito, y la guinda, Nueva Orleans ha sido el no va más.
Entre medias San Luis, Nashville y Memphis son lugares muy entretenidos para un par de días y llenos de música. El Arco de San Luis es para verlo también. Y Clarksdale, un punto simbólico de paso sin más.
Hoy mi viaje no se ha hecho pesado. Poco más de cuatro horas en un avión bastante nuevo han pasado rápido.
La mayoría de la gente con las ventanas cerradas y viendo partidos o pelis hasta que hemos llegado a Los Ángeles, una ciudad grandísima que hace muy atractiva la llegada en avión. No tengo fotos porque iba en el pasillo.


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