martes, 30 de diciembre de 2025

Zacatecas, un buen comienzo para lo que nos espera en Méjico.

     Una ciudad con un centro histórico muy bien conservado, algo más pequeña que Albacete y con una grandísima influencia colonial española que para nosotros la hace muy entrañable.

    El viaje para mí fue bueno pero el horario era criminal. Salí a las doce de la noche de Los Ángeles y al llegar las gestiones de inmigración fueron lentísimas. A las seis y media de la mañana me eché un rato y a las diez me fui a recoger a Maribel que llegaba desde Albacete con casi veinticuatro horas a sus espaldas. 

    A pesar de eso decidimos aguantar el día lo que pudiéramos y recuperarnos cuando llegara la noche. Nos parecía que la ciudad merecía la pena y como solo estaremos dos días, no queríamos desperdiciar el primero.

    Una vez instalados en el hotel nos fuimos a tomar unas Coronitas y quedamos con Perla, la amiga mejicana de Maribel que ya estuvo en Albacete. Nos llevó a comer a un sitio que nos recordaba el Callejón de Albacete solo que muy pequeño. 


Este es el Motel en el que estamos; una casona antigua, una parte de la cual fue un convento. Viejo pero cómodo. 

A Maribel después de comer le ha venido el jet lag y se ha venido al hotel a descansar. Lleva mucha paliza hoy. Yo como solo he cambiado dos horas estoy mejor y he dado una vuelta a ver las luces de Navidad. Parece que el alcalde de aquí quiera competir con el de Vigo. El centro está bonito y animado.

Además de nacimientos enormes y mucha luz, hay personajes haciendo las delicias de niños y mayores, no precisamente navideños. En uno de los belenes en un edificio oficial había un diablo con su tridente y todo.

El pueblo tiene muchas cuestas pero se pueden llevar. El gentío es básicamente de familias con niños y abuelos y parejas de jóvenes. También hay más turismo del que esperábamos. 

Una de las iglesias que hemos visitado es la de Guadalupe. Fue una población separada de Zacatecas pero se ha convertido en un barrio más. No son iglesias demasiado grandes y la estética es muy colonial. Creo que hay una gótica muy bonita que espero que visitemos mañana.

La catedral es el primer edificio de la siguiente composición pero hay media docena de parroquias todas interesantes con esa construcción de piedra roja. 

Es muy curioso que toda la ciudad esté tan iluminada y que las iglesias sin embargo no tengan ese adorno. Mañana le preguntaré a Perla.

Los autobuses que hacen los tours turísticos son antidiluvianos pero tienen bastante éxito. Hay miradores en los montes cercanos, una mina, un teleférico, en fin, diversas atracciones y bastantes museos. Hoy hemos ido a uno de pintura junto a Guadalupe pero lo estaban cerrando. 

Este es el Museo al que me refería. Tienen un acueducto bastante grande y muchas plazas muy bonitas. Alguna me ha recordado a la del Cristo de los Faroles de Córdoba. 

Las primeras fotos de la siguiente composición son de un mercado muy antiguo que ha evolucionado a una galería de tiendas. Las dos últimas fotos son dos negocios "El más barato", de confección y "La Flor de Méjico", una panificadora.

A mí particularmente lo que más me ha gustado ha sido ver tanta casona tan bien conservada en un centro histórico en el que las calles siguen empedradas y el comercio es muy activo. Son tiendas como las que recuerdo de mi infancia en Albacete. Las dos fotos de los extremos de la linea central son el Teatro Calderón de día y de noche. Me ha recordado al de Valladolid que lleva el mismo nombre.

Por miedo a tanto picante (Maribel y yo hemos pasado toda la tarde con ardor), para cenar algo me he comprado unos dulces. No sé qué será peor. Buf!!.

Mañana hemos quedado pronto para aprovechar el día. Uno de los atractivos parece ser una antigua plaza de toros convertida en hotel. Otro los fuegos de Nochevieja. Maribel se ha traído las uvas para no perder la tradición. No creo que termine el día con fuerzas para meterme en el blog, así es que feliz Año Nuevo para todos y hasta pasado mañana. Buenos días, que os veo ya a alguno por el rabillo del ojo amaneciendo. Jejeje. 

lunes, 29 de diciembre de 2025

De Méjico a la Patagonia. Dos meses por delante.

     Se acabó el periplo Yankee. Ha sido un gran placer, por lo vivido, por lo visto y oído, especialmente música y baloncesto, por la excelencia en el trato por parte de los americanos, y sobretodo por la compañía de mi hijo Miguel la última semana.

    Esta noche, a las doce menos un minuto tiene anunciada la salida el vuelo a Méjico. En concreto a Zacatecas adonde visitaremos a Perla, una amiga de mi compañera de viaje por el país azteca, Maribel. Allí pasaremos la Nochevieja.

    El uno de enero vamos a Ciudad de Méjico a iniciar un tour de 9 días que nos llevará por Teotihuacán, Santa María Tonantzintla (sin nombres se han quedado los mejicanos), Cholula, Puebla, Oaxaca, Hierve el Agua, Santa María del Tule, Arrazola, San Bartolo Coyotepec, Monte Albán, Xochimilco y Coyoacán. Ahí queda eso. El viaje se lo ha diseñado a Maribel gente que conoce el terreno. Y yo encantado de que me lleven.

    Y después tengo ya un proyecto de viaje que intentaré cumplir pero que habrá que recortar, seguro, porque es muy ambicioso. Lo que den las infraestructuras centro y sudamericanas y obviamente lo que de mi cuerpo sin ningún exceso por supuesto.

    El primer planing que me he hecho, repito, de máximos, incluye: El Salvador (San Salvador y Santa Ana); Costa Rica (Tamarindo, Monteverde y San José); Panamá (Boquete y Panamá); Colombia (Medellín, Bogotá y Cartagena de Indias); Perú ( Lima, Arequipa y Cusco); Bolivia (La Paz, Sucre y Uyuni); Chile (Atacama, Santiago de Chile y Valparaíso); Argentina (Mendoza, Buenos Aires y Patagonia); Uruguay (Colonia y Montevideo) y Brasil (Sao Paulo).

    Voy a intentar pillar algún tour en Argentina sobretodo y si puedo en algún país más. Donde lo consiga me sumaré al diseño de la agencia (suelen ser buenos), y sino, me he hecho una chuleta/mapa con la situación de todas esas ciudades y lugares para viajar se norte a sur y terminar subiendo a Uruguay y Brasil, único país que tiene vuelos directos a África (desde Sao Paulo), por eso vuelvo a subir.

    Desde el resto de países hay que ir a hacer escala en Europa, cosa que quiero evitar.

    Este es el proyecto inicial que seguro tendrá muchas modificaciones, pero por algo hay que empezar. 

    Se admiten sugerencias de todo el mundo que serán debidamente sopesadas. Parte de la fascinación de este viaje está en diseñarlo buscando eficacia para que no se haga eterno y al mismo tiempo tratar de ver lo más importante.

    Como de vez en cuando la cabeza necesita evadirse, para eso está el dibujo. Ayer estrené una nueva libreta. La que traje de Albacete está ya llena. Compré una en el Museo de los Derechos Civiles de Memphis ubicado en el Motel Lorraine donde mataron a Martín Lutero King. Me impactó aquel lugar por lo que representa y estos son los dos primeros recuerdos que he pintado: Las Torres Petronas de Kuala Lumpur y el Marina Bay Sands de Singapur. Comenzaba la segunda quincena de Agosto.


Felizmente mi hijo Miguel ha llegado ya a Albacete, hecho polvo tras incontables horas de avión primero y luego tren. Ahora estará durmiendo como todos vosotros. Os deseo una buena semana a todos. Seguimos en contacto. No os imagináis lo que supone teneros ahí a todos. Vuestros comentarios esporádicos y sentiros cerca como os siento. Gracias!!. 

sábado, 27 de diciembre de 2025

Hoy por las playas de Malibú y el Observatorio Griffith

     Se fueron las lluvias torrenciales y salió una mañana más de primavera que de invierno. Teníamos muchas ganas de ir a Malibú y lo habíamos ido retrasando por el tiempo ya que los partes meteorológicos coincidían en que el sábado escampaba y así a sido. Había que despedirse por todo lo alto y nunca mejor dicho nos hemos ido al Observatorio Griffith, un lugar donde miran al cielo pero que tiene algunas de las mejores vistas de Los Ángeles.

    Naturaleza y tranquilidad por la mañana y por la tarde casi, casi de romería porque como decía Miguel, menos americanos el resto del mundo hemos coincidido allí para sacar vistas panorámicas, y como no desde la ladera el letrero famoso del Monte Hollywood.

    La mañana ha empezado "de las veces que mejor", que dice mi amigo Vicente. Yo creo que ha sido el mejor almuerzo de todo el viaje. Sobre un malecón de madera en un café llamado la granja del muelle de Malibú, con el sol en la cara (que nos han abierto las sombrillas para que no quemara) me han puesto un sorbete de mango y un revuelto con fritilla, bacon, frutos secos, aguacate y alguna otra fruta que no he sabido identificar. Delicioso, y para rematar un té con miel; y no me ha parecido caro.


El paseo hacia adentro del mar por esas tarimas de madera y viendo a los pescadores faenando, muy grato. La propia barandilla tiene unos enganches cada tres metros para sujetar las cañas de pescar. A la vuelta mirando encima de las laderas se veían estupendas casas, seguro que con piscinas. Las playas de Malibú, a diferencia de la de Venecia y Santa Mónica del otro día son estrechas y numerosas porque la montaña se va metiendo de vez en cuando en el mar y las separa.

Después de desayunar hemos tenido que rodear por la carretera que pasa por detrás de las viviendas en primera línea de playa en dirección hacia otra parte de la costa donde había también un gran humedal. Como veis en las lujosas puertas de las citadas residencias tienen (una de ellas en neón) los números 23.006 y 23.022 de la Autopista de la Costa del Pacífico. Muchas matriculas de coches están personalizadas en USA. Los de la foto de arriba a la derecha son surferos esperando la ola.

La Adamson House es una de las mansiones más peliculeras de los Ángeles. Nadie nos ha puesto impedimento para entrar y pasear por sus jardines junto a la playa. Series como Mannix, Dallas o Los Ángeles de Charlie han rodado capítulos en ella. Cuando salíamos me he cruzado con una señora que estoy seguro que era una actriz famosa de Hollywood pero como no me entretengo mucho en conocerlas no sabría decir quien es. 

Al acercarnos a los humedales que se veían a lo lejos resulta que nos encontramos con un letrero que los anuncia como Parque del Estado de California. No era demasiado grande pero entre observar las aves, pasear por la playa que ahora veréis e intentar hacer un recorrido circular (que no se podía porque entraba un brazo del Pacífico en la laguna), hemos echado la mañana.

Esta es la playa que quedaba en un extremo del parque. Con parte de las extraordinarias casas sobre pilares de madera y con sus escaleras bajando hasta la misma orilla. Las dos fotos de arriba de la columna de la derecha están hechas en el mismo lugar con riesgo de que una ola me calara las zapatillas. Las perneras negras de la última foto son las mías. 

Una auténtica pasada las casas con terrazas, sillones y amacas así como grandes ventanales delante. A la siguiente playa no se puede llegar por la arena porque las olas rompen en el pie de las últimas casas.

Lástima no llevar unos buenos prismáticos. De todas formas hemos visto muchas aves, algunas de ellas muy de cerca. El pelícano es una de mis favoritas y los hemos visto en reposo y volando. Nos ha faltado verlos tirarse al agua a pescar como auténticas saetas, una de las escenas de naturaleza favoritas para mí. Los dos patos de la izquierda tenían más tiempo la cabeza dentro que fuera del agua. 

Este es el momento en el que nos damos cuenta de que no podemos cerrar el círculo. Ahí enfrente se ve la pasarela donde hemos almorzado esta mañana. Como veis en la última foto, hay quien va a los parques naturales a hacer cosas muy raras. Jejeje.

Una vez en la Pacific Coast Highway hemos pedido un Uber. Hemos tardado hora y cuarto en ir al Observatorio. Por curiosidad y acordándome de la circunvalación que hay en Londres que tiene 188 km de larga le he preguntado a Chris cuanto tendría que medir una circunvalación que dejara dentro todos los barrios de Los Ángeles, y me ha dicho que justo el doble. Casi nada. Desde el observatorio fijamos la vista en el Down Town a lo lejos y en el letrero del Monte Hollywood a tres kilómetros de distancia.

En el interior del observatorio, que es una instalación inmensa, un magnífico péndulo de Foucault que como sabéis demuestra el movimiento giratorio de la tierra y varias exposiciones y salas con actividades participativas e información exhaustiva astronómica que estaban abarrotadas por lo que no hemos hecho mucho bulto. Había una cosa curiosa; una balanza delante de cada planeta en la que te subías y te decía el peso que tendrías si te posaras en cada uno de ellos. Yo lo he hecho en la Tierra y en Júpiter donde casi triplicaría el peso.

Las vistas desde las terrazas del observatorio son muy amplias. El sol ya estaba en las ultimas e impedía ver bien el oeste de la ciudad. Había un restaurante de comida rápida con una panorámica muy buena del ocaso. Allí hemos hecho merienda cena. No habíamos tomado nada desde el almuerzo.

Tras un último vistazo nos hemos vuelto a casa ya de noche.

Al mirar hacia el este hemos visto una cordillera al fondo completamente nevada. Es la de San Gabriel con los picos más elevados de poco más de tres mil metros. Está a poco más de 50 km. de Los Ángeles y ofrece un contraste más a esta prodigiosa ciudad.
Con esto terminamos un extraordinario paseo por los Estados Unidos que ha durado cinco semanas y que me ha enseñado mucho de éste gran país y sus habitantes. Mañana se va Miguel a Albacete unos días y yo pasado a Zacatecas en Méjico. Yo dedicaré el día completo a estudiar Centro y Sudamérica así es que no creo que produzca material para la entrada diaria del blog. Salvo que termine el trabajo y os pueda contar, no creo que vuelva a comunicar nada hasta pasado mañana ya desde Méjico. Espero que paséis un buen domingo preparando ya la juerga de Nochevieja. Un abrazo amigos!!.

viernes, 26 de diciembre de 2025

Beverly Hills, toda una experiencia Yankee en L.A.

     Yo por la deformación que originan en nuestra mentalidad tantas películas de Hollywood casi identificaba Beverly Hills con Los Ángeles. Tenía una idea errónea preconcebida de que todo Los Ángeles era un gran barrio residencial como los que estamos hartos de ver en cine y tele.

    Para nada es así. Los Ángeles es una ciudad muy americana con casas bajas y muy extensa y algo destartalada, pero Beverly Hills es un barrio muy concreto y super exclusivo. Lo más lujoso en todos los sentidos que me he encontrado en el mundo.

    Era uno de los sitios de obligada visita y comentábamos mi hijo Miguel y yo que habría estado bien poderlo recorrer con el apoyo de un coche o al menos una bicicleta. Nosotros hemos hecho una incursión en la entrada del barrio hasta donde mis piernas logran llevarme, pero estamos seguros de que si nos internamos más habríamos visto mansiones que merecerían la calificación de auténticos palacios. 

    Una avenida llamada "Rodeo Drive" separa la zona comercial de la residencial. Para qué decir la concentración de tiendas de las primeras marcas más exclusivas aún que las tiendas de las mismas marcas que vemos en otras ciudades. Algunas con adornos, navideños o no en la puerta desmesurados. Los escaparates super exclusivos con una prenda y unos zapatos o una joya o frasco de perfume solamente.


Mirad el tamaño de las bolas de Navidad en esa fuente bajo una escalera también exageradamente engalanada. Los niños no paraban de jugar con ellas. Hemos aprovechado un momento de descanso de ellos para tirar la foto.

En las calles cada diez o quince metros una escultura en cada acera e intercaladas en el centro otras estructuras más complejas. Los tigres y los gorilas en distintos tamaños, colores y posturas eran los más repetidos.

Aquello parece un parque temático de comercios de alto standing 

Estas son unas pocas de las esculturas que hemos visto de pasada al cruzar la mencionada "Rodeo Drive" para entrar en la zona residencial.

Las palmeras más altas y delgadas y el césped mejor cortado y cuidado adornan las aceras que rodean las mansiones, algunas de ellas invisibles desde la calle por la maraña de plantas y a veces vallas o rejas que las rodean. Otras totalmente a la vista con un perfecto y acolchonado césped en el holgado jardín delantero.

He elegido esta como modelo pero seguro que más hacia el interior del barrio las hay aún más decoradas y vistosas. Las cuatro fotos son de la misma casa. Tiene grandes árboles rodeados de césped, a un lado esas grandes bolas y cajas de regalos y al otro el lugar de Santa Claus. En el buzón junto al trineo reza "Santa mail". 

En nuestra conversación particular Miguel y yo hemos arreglado el mundo lo que ha hecho aún más placentero el paseo. Es una zona realmente tranquila con poco trafico y solo algún residente paseando al perro o algún turista despistado como nosotros. También han pasado algún Ferrari, Porche y Maserati. De esos bajitos en los que yo no podría meterme. Jejeje.

Esos ejemplares de palmeras parecen desafiar a cualquier ventolera, incluso huracán que se acerque retándolos a un combate entre las fuerzas de la naturaleza y la flexibilidad que la misma les ha concedido a ellas.

El tiempo irregular que nos está haciendo en esta ciudad no favorece mayores jornadas que merecerían estos rincones. Además a las cinco de la tarde es ya noche cerrada, con lo que como tenemos una buena agenda de visitas que ha preparado Miguel, solo olemos los parajes sin llegar a degustarlos. Ea!, así es la cosa.

Nos proponíamos esta mañana además dar una vuelta por Silver Lake, una presa artificial con una buena zona de paseo alrededor adonde en días de buen tiempo sale la gente a correr o a pasear al perro, y luego al Observatorio Griffin desde donde se aprecia una buena vista panorámica tanto de la ciudad como del famoso cartel de Hollywood pero se ha puesto a llover a cántaros (parece ser que en otras partes de California están habiendo serias inundaciones) así es que nos hemos refugiado en un soportal, hemos pedido un Uber que nos ha llevado a un restaurante e inmediatamente después nos hemos venido a casa. 

Nos ha recogido un Tesla pequeño. En Estados Unidos los veo por todas partes y como curiosidades que os quería contar tiene esa gran pantalla en el salpicadero con la parte de la izquierda que registra todo el tráfico que nos rodea, incluyendo si en alguna calle mal iluminada estuviera cruzando un peatón. Me ha llamado mucho la atención. He subido ya en varios. También es destacable que todos tienen el techo de cristal.

La intensa lluvia ha marcado el final de la jornada; primero llevándonos cerca del observatorio por si escampaba después de comer... La zona de Silver Lake recordaba a San Francisco con muchas cuestas por doquier,...

...y por último por esas amplísimas avenidas con de 4 a 7 carriles en cada sentido para llevarnos de vuelta a casa.

Mañana, dependiendo del tiempo climatológico nuestra idea es a primera hora ir a las playas de Malibú, y por la tarde al Observatorio Griffin. Es nuestro último día y si vemos ambas cosas daremos por completita la semana. 
Delegar en mi hijo Miguel la agenda y disfrutar de su compañía ha sido uno de los grandes lujazos del viaje. El domingo él se va unos días a Albacete y yo haré una noche más aquí para irme el lunes a Méjico donde pasaré la Nochevieja. Que tengáis dulces sueños, que veo que aún estáis todos planchando oreja. Feliz finde amigos.

Gran día de playa. Del partido destacar a Durant y los Houston y los destellos de Dončić y LeBron.

    Ha salido un día primaveral y nos hemos ido a las playas de La Venecia de Los Ángeles y Santa Mónica. Las extensiones de las mismas son inmensas, como la ciudad. Ya puedes meter gente que no da la impresión de que haya mucha porque cada cual dista 50 o más metros del vecino. Hay tramos en los que la primera linea de viviendas está a 100 metros de la orilla del mar.

    La llamada Venecia porque tiene algún canal interior es descomunal y tiene en primera línea de playa viviendas de no más de tres alturas (la mayoría de dos). Hay caminos asfaltados tanto para peatones como para bicis que pueden ser eléctricas como los patines.
    La casa de abajo a la izquierda tiene el número 12 de la calle. Nuestro apartamento está en la misma calle pero en el número 12.592. Habéis visto bien, números de más de cuatro digitos.

Hay bastantes edificios modernos con grandes cristaleras. Algunos como veis con atrevidos diseños. Hay mucha instalación para hacer deporte al aire libre. Algunas pertenecen a gimnasios de prestigio mundial. Ahí veis la bandera de Castilla y León también.

Hay bastantes grafitis. El recuerdo a Kobe Bryant y su hija es muy tierno. Los hay también de otros deportes y más cosas. En el 80% de persianas de todo tipo de negocios hay grafitis de esos que son firmas de los artistas.

Los negocios son muy variados. Mirad algunos de ellos. Los de alimentación están muchos cerrados por Navidad.

Ese negocio es (los hemos visto ya parecidos en el viaje) de reciclado de pequeño material de ferretería con el que hacen pequeñas y medianas esculturas.

Hay muchas canchas deportivas descubiertas. Nos hemos acercado a una de baloncesto y en seguida un señor nos ha dejado el balón para hacer unos tiritos. La máquina engaña. No he tocado ni el aro. Miguel mi hijo si las mete de lejos.

Alguna vivienda es relativamente antigua y con un tipo de construcción muy autóctono. Pero la mayoría como dije antes son muy modernas y con enormes cristaleras. Abajo a la derecha se aprecia el contraste.


 De la Venecia de Los Ángeles nos vamos a Santa Mónica, un barrio ya más de la metrópoli. Los autobuses animan a los Lakers aunque hoy les ha servido de poco. Hay varias instalaciones de anillas para gimnasia y se están usando por chavales y chicas jóvenes. También mucho corredor, gente sacando al perro y diversos medios de locomoción particulares en alquiler. 

Nos metimos en un salón de videojuegos con grandes pantallas para conducir coches imaginarios y estáticos o matar marcianos. Han hecho un espigón que se mete en el mar con algo más de cien metros de recorrido que estaba muy animado con magos, música en vivo, pescadores, y otros artistas.

Es una plataforma de madera soportada por grandes cilindros metálicos bajo las aguas. 

La parte de Santa Mónica es más ciudad que La Venecia de Los Ángeles. Ahí veis parte de todo lo que os vengo contado.

Sobre la plataforma de madera hay un parque de atracciones (Parque del Pacífico se llama) muy concurrido con una noria, montaña rusa y diversas atracciones más. 

Hay varios famosos bares de marisco. Hemos comido en uno de ellos para celebrar la Navidad aquí con mi hijo.

Hemos andado bastante pero ha merecido la pena.

A las tres nos hemos ido en un Uber al pabellón. Estábamos a media hora de coche desde Santa Mónica. Miguel siempre repasa las tiendas de ropa deportiva y en la puerta del Crypto.com Arena donde juegan los Lakers había muchos kioscos. La cola para entrar era enorme aunque cuando han abierto ha sido muy ágil. El pabellón casi vacío al entrar nosotros se ha llenado. Casi veinte mil personas. 

Nos han regalado al entrar a todo el mundo un gorro de lana de esos peruanos que tapan las orejas muy calentito. Me vendrá bien el próximo invierno. Ahí están entre otras las camisetas de Gasol y Kobe, las más recientes. El canto del himno nacional, las cheerleaders, las fotos de los figuras por todas partes, y a jugar. 

Hemos disfrutado de grandes destellos de todos ellos, pero el partido no ha sido bueno. Los locales no han estado acertados y todos los balones rifados han caído en las manos de los Rockets que además han estado mucho más acertados en el tiro. El de los collares de diamantes debe de ser un famoso porque ha saludado a varios jugadores y estaba en primera fila. 

Dentro las estrellas actuales y en la puerta esculturas de las glorias de temporadas pasadas: Kobe, Sack, Kareem, Magic, Jerry West, entre otros.

Por cierto que frente al pabellón es donde están las torres con los grafitis. Ahí tenéis un detalle mejor que el de ayer.


Como dependemos del tiempo no sé deciros que haremos mañana. Noa apetece ir a Beverly Hill a ver las mansiones de los famosos y acercarnos por el letrero de Hollywood. Ya os contaré. Buenos días que me están entrando ya mensajes de los más madrugadores. Me voy a la cama yo. Un abrazo fuerte.



Las cosas son como son y no como queremos que sean y este viaje ha llegado hasta donde tenía que llegar.

     Salí de Albacete con la idea de llegar a Estambul y allí según me encontrara decidir si seguía o me volvía. El viaje no ha podido ser m...