En el blog es imposible reflejar todo lo que estoy viviendo, aunque trato de hacerlo con empeño. En Hawaii por ejemplo he visto cantidad de coches impresionantes; no tantas motos pero bastantes tipo Harley Davison. Hay también mucha mezcla de culturas aunque predominen los asiáticos. También muchas parejas birraciales. Algún que otro predicador vendiendo el Edén con un micro en la calle al que solo escuchan sus pocos amigos. Se conduce muy despacio incluso en carretera (los carteles de 25 y 35 millas por horas son muy frecuentes). Se consumen unos helados que a mí que soy tragón me parecen exageradamente grandes. Hay por tanto más gente gruesa de lo común. Hay mucho artista ambulante, incluso discapacitados. Un hombre mayor en silla de ruedas con una mesa de sonido cantaba distorsionando su voz. Un paralítico cerebral con un lápiz táctil sujeto en la cabeza poniendo música con una tablet para quien pasara. Dibujantes de caricaturas. Camisas hawaianas a mansalva. Las llevan todos los dependientes de cualquier comercio y gran mayoría de los clientes y son muy atractivas. El tejido de las que he visto baratas es regular y por eso no he caído. En fin, podría seguir pero sería muy largo.
Está mañana me he levantado regular, entre el constipado que no termina de irse, el cansancio acumulado, la conducción de ayer que siempre me crea algo de inquietud, los aires acondicionados,... He ido a devolver el coche y no podía con mi alma. Me he venido al hotel, me he tomado un Paracetamol, he descansado un par de horas y a partir de ahí me he encontrado mejor, así es que he decidido a ir a Pearl Harbour que era lo programado y que a primera hora estuvo en vilo.
Lo que hay en Pearl Harbour en realidad son cuatro museos/memoriales dedicados a la II Guerra Mundial situados dentro de una gran Base Militar, con lo cual, aunque no nos han chequeado demasiado, había que desenvolverse con silencio y mucho respeto y así lo hacíamos todo el mundo.
Tres de las actividades se desarrollan en Ford Island, una isla dentro de la bahía a la que se accede en barco o en autobús por un puente hecho a medida.
El primer sitio es el USS Arizona Memorial. Construido encima del barco del mismo nombre hundido por los japoneses y que metió a los americanos en la guerra.
Solo se puede acceder en barco porque como digo debajo del monumento está el barco tal cual quedó, y por tanto separado de la isla. Es un lugar de mucho recogimiento. Al fondo, por una de las ventanas en la foto central se ve el acorazado Missouri, otro de los puntos de interés que luego comentaré.
En la primera foto que con interés estudiaba una niña están los planos del Arizona hundido y la franja blanca es el monumento tal y como está colocado justo encima. En las dos siguientes fotos se entrevé el pecio del barco bajo el agua por un lado y por el otro asoman dos chimeneas del mismo. Las otras dos fotos son de la pared de una pequeña capilla con los nombres de todos los que fallecieron dentro el 7 de diciembre de 1.941. En la última foto, una perspectiva del memorial y del acorazado Missouri
Desde la bahía un marinero observa junto al ancla rescatada del Arizona la imagen al fondo última de la composición anterior. Me parece muy conseguido el gesto de la cara y los ojos pensativos del marine.
En tierra ese arco da la entrada a las oficinas y a otro de los museos. El Submarino Bowfin se puede visitar en todas sus partes externas e interiores. Fue botado al año siguiente de los sucesos de Pearl Harbour y tuvo una gran eficacia en la guerra. También está expuesto un misil balístico, el Regulus 1, un arma ya obsoleta pero que en la guerra era muy intimidatoria por su capacidad destructora y alcance. Los submarinos que lo disparaban tenían que salir a la superficie y montarlo para disparar, lo que los hacía vulnerables. Posteriormente el armamento tiene mucho mayor alcance y los lanzan sin tener que salir a superficie. No lo visité. No quería pasar estrecheces.

Posteriormente en un bus-lanzadera nos han llevado a ver el Missouri, el acorazado donde los japoneses firmaron la rendición, acto que produjo el fin de la guerra, con lo que en la misma bahía se cierra el ciclo. También el barco se puede visitar entero pero se precisaban un par de horas que yo no tenía. Mi ilusión era ver el Museo de la Aviación donde entre otras cosas me acuerdo mucho de mi padre.
Eso y el memorial han sido los platos fuertes para mí. Nos reciben con fotos y carteles inmediatamente anteriores a la guerra y del día del ataque japonés, e inmediatamente empezamos a ver aviones de época situados en un par de hangares y en las pistas de la base. Aunque durante mucho tiempo me dio miedo volar, siempre me han encantado los aviones. Mi padre me los inyectó en vena.
Los hay de muchos tipos. Hay también un simulador de combate en el que había cuando he llegado un niño de unos 13 o 14 años metido que no sé cómo no ha salido mareado de las vueltas que daba. En una pantalla exterior veíamos lo que supuestamente ve el piloto en esos casos. Los aviones como veis, preciosos.
Les he dado más de una vuelta. Ahí no me importaba perder el tiempo. Biplanos, ametralladoras, helicópteros, ... Todo un arsenal.
También te podías asomar a las cabinas y al interior de un gran helicóptero de transporte de marines. Impresiona bastante pensar las historias que se habrán vivido en esos aparatos.
Como veis, algunos de los aviones expuestos tienen unas siluetas muy estilizadas. No me he parado a leer los letreros que informan de las características. Es posible que algunos sean ya posteriores. El azul es de la patrulla de los Ángeles Azules y estaba aparcado junto a la torre de control.
Algunos de los aparatos son plegables también para poderlos amontonar en los portaaviones. Al final entre el Paracetamol y el chute de los aviones he terminado bien el día. Al llegar al hotel otra media siesta y andando.
Mañana viaje a Vancouver (Canadá), de la primavera al invierno de sopetón. Me preocupa por este cuerpo viejo que cada vez tolera con más dificultad los cambios bruscos, pero voy con la ilusión de visitar uno de los países nuevamente más dotados en cuanto a naturaleza se refiere. Espero ver algún glaciar y montañas potentes. Ya os contaré, aunque el primer día lo que tengo planificado es simplemente descansar y aclimatarme. Incluso comprar algo de ropa técnica de abrigo. Un abrazo, y buenos días. Buenas noches.
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