A primera hora tuve dudas sobre si salir hoy del hotel o no. Estaba aún congestionado aunque la noche no fué mala, pero hay una lanzadera desde el hotel que te deja en todo el centro a varias horas. He cogido la de las doce con la intención de volver pronto y ha merecido la pena. Quería además viajar ya mañana a Banff porque hablan maravillas. Es un pueblo de tan solo 8.000 habitantes pero que forma parte de un parque nacional.
Ese es el bus y lo de detrás el hotel. En el camino bellos árboles y escenas otoñales. Es una pena que estuviera nublado. Las montañas nevadas se han visto a ratos. En la Grizzli Place me recibe un reloj, un templete y papá y mamá osa con su osezno.
Lo de la izquierda es el cruce de las dos calles principales, la primera avenida y la calle Mackenzie. El coche GMC supongo que es de la General Motors. Hay muchos en EEUU y Canadá. Son enormes y no los conocía. El del centro lleva en el remolque su moto de nieve, y las bicis que se gastan, ya veis.
A la izquierda tres iglesias. Cerradas todas y a la derecha un museo etnológico, el colegio "Vista a la montaña" se llama (no han pensado mucho el nombre), y los juzgados de la Columbia Británica que es como se llama esta región.
Una de las gratas sorpresas ha sido el arte callejero. En ese callejón, parece de una fábrica, en un arco una boca sopla a una flor que hay en el otro arco y pierde sus molinillos.
La niña de los globos parece de Bansky pero no lo será. Los otros dos murales hablan de los nativos indios y sus descendientes ciudadanos canadienses.
Como en todas las ciudades este tipo de arte se desarrolla en los callejones más olvidados. Van siempre unidos. En este caso los cuadros tienen sus marcos y todo a la interperie.
Como veis aquí a todo el mundo le plantan unos esquís.
He disfrutado mucho viendo estas típicas casas de madera de tan diversas formas y colores. Desde la más sencilla a la más elaborada. La del tejado verde con ese par de ventanas, no parece un gato?.
En las dos calles principales la mayoría son negocios, conforme te alejas todas las casas tienen su jardín, la mayoría también sin cerca.
Algunos tienen verdaderas mansiones, de otros es casi más grande el coche que la casa.
Y otros como veis compran el coche a juego con la casa. Jejeje. El cannabis en todas las ciudades muy a mano. Esa planta roja no la conocía. Es un rojo muy llamativo.
Lo de abajo yo creo que es también una casa. Lleva la bici delante, la moto detrás, he contado dieciséis pasos de largo y primero lo he visto circular y luego me lo he encontrado aparcado. Menudo bicho.
El chasco de hoy ha sido el Museo del Ferrocarril. He ido con toda la ilusión y lo abren solo de jueves a domingo. Tiene una pinta genial. Me dice el recepcionista que Revelstoke tiene mucha tradición ferroviaria. Aparte de que fue un gran nudo, el tren se empezó a construir partiendo de las dos costas (este y oeste) canadienses y precisamente ambas vías vinieron a juntarse en Revelstoke.
Como en otras muchas ciudades hay armaritos en la calle con libros donde puedes coger y dejar el que quieras.
Rige también la tradición de dedicar los bancos públicos a personas concretas. Este además tiene un florero con flores que los hijos dedican a su deudo.
He comido en este simpático bar. Su nombre: "El tonto del pueblo". Esquíes por todas partes (respaldos de las banquetas, adornos en las columnas, en los servicios), unos espacios y un ambiente muy acogedores. Hasta a JFK tienen en una de las tablas.
Como digo el día ha sido nublado pero a ratos me ha dejado ver esas preciosas montañas. Han sido solo cuatro horas pero ya no me las quita nadie. Jejeje. La pesca también es marca de la casa por estos lares y lo reflejan esas esculturas.
La última visita ha sido al Parque del Centenario. Lo llaman así desde 1967 año en que Canadá cumplió cien años como nación. Su sistema político es una Monarquía Constitucional Parlamentaria Federal. Su rey es Carlos III de Inglaterra. Hay que ver hasta donde llegan los tentáculos de los British. El parque, junto al Río Columbia es una maravilla para pasear y hacer cualquier deporte. Tienen un montón de porterías móviles y espacio de sobra. Solo aconsejan no bañarse porque el río es muy peligroso.
Nunca había visto una señal como esa. Parece un jugador de baloncesto.
Mirad lo que me ha regalado el recepcionista colombiano con el que he hecho amistad al ir a despedirme. Lo llaman "La última pieza", en referencia a lo que os he contado al principio de cuando se unieron las dos vías del tren oriental y occidental en Revelstoke. Qué detalle.
Mañana viajo de la Columbia Británica a Alberta, o lo que es lo mismo, de Revelstoke a Banff. Creo que va a ser de las cosas más bonitas de este viaje. Al tiempo.
Voy a terminar otro dibujo que tengo a medio antes de acostarme y a dormir. Buenos días que os estaréis desperezando todos por ahí. Que os sea leve el lunes. Aquí en poco más de dos horas brincaremos al martes. Es así o me equivoco?. Vaya lío.
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