Si porque sigo en el día 30 de Octubre aqui y por tanto soy un día más joven que vosotros. Jejejeje. Lo tomamos a risa pero mi archivo de fotos se ha vuelto loco y esta mañana conforme iba haciéndolas las intercalaba entre las que hice ayer mezclando los horarios de Auckland y los de Waikiki porque para la máquina la cronología era esa. Está siendo un día de 47 horas pero para el móvil las 10 de la mañana ayer en Auckland y las 10 de la mañana hoy en Honolulu son la misma hora. Curioso verdad?.
Voy a aclararme en cuanto a la situación geográfica que le he tenido que preguntar a la IA para concretarla porque en mi mente todo parecía lo mismo. El Estado en el que estoy es Hawaii perteneciente a los Estados Unidos. Siempre me ha parecido algo aparte. La isla en la que estoy se llama O'ahu. La capital de la isla y del Estado es Honolulu, y la playa y barrio donde me he movido hoy es Waikiki.
Este motivo tengo en la pared de mi habitación que también me ayuda a situarme
Os cuento el viaje. 8,30 horas en un grandísimo avión, de esos que uno piensa: "Como se sostendrá en el aire?". La primera hora oyendo música y tomando un piscolabis que nos ofrecieron, las siguientes 6 horas una tortura, durmiendo a duras penas y doliéndome el cuello y toda mi alma (definitivamente los aviones no están hechos para gente grande), y eso que iba solo y tenía tres asientos para mí. La gente más pequeña levantaba los apoya piernas, se hacía una cama y se dormía pero para mí fue imposible. Y luego al amanecer, un desayuno servido por la tripulación y música de jazz en los auriculares. El avión no se ha movido mucho, pero alguna que otra turbulencia ha sido fuerte. Yo miro a la tripulación y si los veo tranquilos me relajo mejor.
En el hotel me he echado un par de horas largas de siesta y me he ido a la calle. La primera impresión, una gran avenida muy limpia y adornada y un gran hotel Sheraton entre la playa y yo por cuyos bajos hay que pasar para llegar a ella. Ahí tenéis la avenida y un pequeño parque con fuentes para llegar al hotel.
En el hotel alguna escultura, tiendas de lujo, una de ukeleles, otra de cuadros con el típico de la ballena y el surfista, una cola de miedo en recepción (hay mucho rico suelto) y unas piscinas que me han parecido públicas con mucho ambiente.
La playa de Waikiki es muy buena, con bastante ambiente pero para nada abarrotada, sombrillas y tumbonas aquí y allá pero con espacios de sobra para caminar o instalarte, zonas de atraque de catamaranes y alquiler y clases de surf en muchos lados, y trozos en los que el océano se ha comido ya la playa. La han protegido en muchos sitios con espigones que frenan el oleaje.
Fijaros la de tablas de surf para alquilar, y es que la ola aunque no es muy grande, es suficiente para subirse en la tabla y tomarla. Las esculturas todas con collares de flores pero no en el hotel ni en la calle las llevan las personas. Han debido pasar de moda. El césped con árboles y palmeras y la arena se entremezclan.
Coches enormes y espectaculares por todas partes; una iglesia moderna y cerrada; gente jugando al voley (hay muchos campos) y esculturas y pinturas de surfistas como monotema.
Ahí otro surfista de bronce y un espigón que separa la zona de los que esperan la ola de la de baño para niños y gente como yo. Jejejeje. El lugar es paradisíaco y los locales explotan esa palabra en sus reclamos publicitarios.
Mirad qué árboles crecen por estos pagos. Las tres fotos de abajo son de una especie nueva para mi. Las raíces aéreas de los otros construyen laberintos en el suelo. Madre mía.
Esta es la última parte de la playa. Me la he recorrido enterita. Aunque el lugar es para descansar sobretodo, yo quería patearla y ver todos los ambientes y recursos que tiene.
Justo al terminar la playa hay un barrio muy exclusivo con casas unifamiliares que Dios sepa lo que valen. Están pegadas al mar que se ha comido ya toda la arena.
Las hay de varios tipos y tamaños. Algunas parecen imitar a las de los dibujos de Disney.
En la parte interior de esta última zona hay un gran parque de esparcimiento donde se puede hacer Pic nic, en el que había grupos de gente y personas solitarias con sus sillones plegables y merenderas viendo hacer deporte a sus hijos y nietos, no sé si en actividades del colegio o actividades programadas por alguien. Me ha chocado que el deporte predominante fuera el fútbol. El lugar con esos arbolacos y esas palmeras tan finas y altas es muy agradable.
Siempre aparecen animales que en otros lugares no se acercan a los humanos y da gusto observarlos y ver también como te miran con interés.
A las seis de la tarde se ha producido este milagro. Nunca había visto un sol tan grande ni esos amarillos tan fuertes. No sé si será la latitud, el océano abierto que hay detrás o qué, pero ha sido un fogonazo de poco más de un cuarto de hora.
Luego ha quedado una tarde también magnífica y con una temperatura ideal para pasear, con brisa marina también, pero me quedo con el ocaso.
Me sorprende que no sea un lugar muy masificado. Debe de haber muchos y la gente se reparte. No lo sé. Mañana visitaré más lugares de la isla a ver.
Quiero buscar algunos miradores, ver las playas del norte que creo que son más surferas aún, ir al Polinesian Center, un parque de atracciones con teatros, espectáculos musicales y recreación de ambientes locales, y darme una vuelta por Pearl Harbour a ver qué se cuece por allí. A ver si puedo en los dos días que me quedan. Buenos días España. Yo sigo anclado en el día 30 de octubre al que le queda más de una hora. Jejejeje.
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