domingo, 7 de diciembre de 2025

San Luis, sorprendente la ciudad y auténtico el blues.

     Pensaba yo que venía a una ciudad que por ser del interior sería como los pueblos de las películas de vaqueros, pero de eso nada. Hay que ver cuanto estereotipo erróneo produce nuestro cerebro.

     Me he encontrado con una ciudad que a pesar de tener unos 300.000 habitantes, se extiende a lo largo de una grandísima planicie. He hecho un par de traslados en Uber de 15 km. para desplazarme a dos clubes distintos. Con eso está todo dicho. 

    La primera foto es del hotel donde estoy. Mirando desde la calle al fondo se ve el gran Arco que desde su construcción es el símbolo más destacado de la ciudad, y pegando al hotel una ciudad deportiva con varias instalaciones de mucho nivel.


Inmediatamente después me encuentro con este hotel que tengo que fotografiar por partes porque cuando me pongo en la otra parte de la calle de la entrada principal no cabe en el zoom. Es como los que vimos en Canadá que construían las compañías ferroviarias en los lugares que hacían las estaciones a finales del S.XIX para atraer turistas. Un edificio como veis grandioso.

Pero es que siguiendo hacia el río hay una serie de edificios oficiales de la época también de mucha categoría. 

O sea que de pueblo nada. Una gran ciudad. Ya he comentado en alguna otra ciudad tan extensa a lo largo del viaje que el hecho de que no se especule con el terreno y se planifique todo dejando grandes espacios y mucha amplitud las hace incómodas. En el término medio está la virtud. 

También los hay modernos. El de la primera foto es muy espectacular. La fuente de la foto de abajo no sé si por la época estaba sin agua. Lo de viajar fuera de temporada tiene sus pros y sus contras. Hoy los clubes de música por ejemplo que tenían gran ambiente cuando vinieron los de la asociación de jazz el verano pasado estaban con poca gente.

Por estas tierras no busco iglesias. En eso les damos mil vueltas, pero me las voy encontrando a mí paso. Ahí tenéis un par de ellas que he visto esta mañana. La cruz es un reconocimiento de la comunidad inmigrante irlandesa a la ciudad de San Luis por la buena acogida que tuvieron.

También el cuerpo de bomberos es reconocido aquí. Hay numerosas esculturas y algunas de gran tamaño. He recogido solo unas pocas. 

San Luis fue una ciudad que influyó mucho en la abolición del esclavismo. Lo hizo antes que se reconociera a nivel federal. En la ciudad hubo un gran debate interno y un proceso en el que un esclavo solicito la libertad que fue denegada por los tribunales. El hecho fué uno de los detonantes para que se produjera la guerra civil entre el norte y el sur porque esta ciudad se reveló contra esa decisión. En ese edificio de la bóveda que ahora es un museo sobre el tema se llevaron a cabo muchos de esos juicios. Era una corte penal.

Ahí se ven algunas salas que parecen enteramente escenarios de película pero que son reales. En la segunda foto estoy sentado en una silla de las que usaban los jueces en el estrado, y la primera es la visión de la sala desde ese sitio. El edificio es una preciosidad.

En las siguientes composiciones podéis ver escenas de la época del esclavismo, la vida de los negros, los que huían, los que eran ajusticiados, las rebeliones, juicios, etc... Todo muy real. En eso sí coincide lo que pasó con la idea que tenemos de ello relatada en tantas películas y series.

El juicio de la pareja esculpida delante del edificio es el que originó las revueltas que acabaron en la guerra fratricida. 

Ahí se ve también al matrimonio con sus dos hijas. Algunas de las escenas ampliamente documentadas en las salas de exposiciones con vídeos, actas judiciales y mucha información son espeluznantes.

Conforme te vas acercando al edificio parece estar encuadrado perfectamente en el Arco que ahora representa a la ciudad como puerta de la libertad obtenida entonces. Las dimensiones del mismo son descomunales. En alguna foto lejana se ve a la gente como hormigas debajo. Es muy sobrecogedor. 

Y justo al pasar el arco, el Mississippi con los barcos que realizan tours por él, un puente a cada lado y un helipuerto en la tercera foto de la izquierda. 

Era la hora de comer y me he ido al bar en el que tocaba Chuck Berry, llamado Blueberry Hill. No había mucho ambiente pero es como un museo, con más de media docena de salones de época, todo forrado de madera y estanterías llenas de parafernalia para atraer a los turistas. Mirad la máquina de discos, el piano, los cientos de fotos de famosos que han pasado por allí, una de las salas como podéis apreciar tiene varias dianas para dardos.

Las guitarras de Chuck son joyas para los musiqueros como yo. Ahí veis el exterior del edificio y ahora veremos la calle que esa si está más acorde con lo que yo me esperaba de esta ciudad.

En las vitrinas protagonizadas por Berry también están los Beatles, el Gordo y el Flaco y muñecos y material (bates y balones) de béisbol y fútbol americano.

En la calle, como veis muy típica, estrellas con nombres e historial de famosos en la acera; Josephine Baker, Ike y Tina Turner, el propio Chuck, Miles Davis y muchos más. 

Tiendas muy adaptadas al lugar y murales algunos de los propios personajes que hay en las estrellas. La frase del grafiti de la derecha de ese edificio entero dice: "Si siempre tratas de ser normal nunca sabrás lo increíble o asombroso que puedes ser".

La verdad es que una vuelta por el bar y el barrio te conecta con todo lo que has sentido viendo películas de música, motos y gente desinhibida que tanto nos ha vendido Hollywood.

En el Blueberry Hill no tocaban hoy pero me había dicho mi amigo Antonio Cano un local en el que estuvieron este verano en el que hacen blues genuino y me he acercado. He visto dos conciertos. El primero era una especie de Jam con unos músicos base increíblemente buenos. En especial el guitarra y el teclas. Se han marcado unos solos de blues como ni en los discos que tengo había oído. Me han encantado. Luego ha tocado el de las últimas dos fotos que era más flojillos pero muy auténtico. Por lo que he deducido son todos gente del barrio; músicos y clientes. Una gozada para un amante como yo estar metido en ese ambiente. 

Mañana voy a Nashville. Allí haré tres noches y oiré música country. Me apetece un montón también. Es el epicentro de ese tipo de música que también los yankees nos han inyectado en vena a los europeos. El viaje en bus (Nashville no tiene estación de tren) es de unas 8 horas así es que tendré poco tiempo para recolectar material salvo que el paisaje cambie mucho. Os pillo durmiendo a todos. Ojalá y mañana tengáis un buen día. Nos vemos en Nashville. 

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