viernes, 14 de noviembre de 2025

El Lago Luisa en Alberta (región de Canadá) entra en el medallero.

     Sin duda y por méritos propios. Me costaba creer que desde Banff se pudiera acceder a sitios todavía más bonitos pero el recorrido por la carretera de hoy y el lago han superado todas las espectativas. Ha sido sin duda el día más frío aunque los termómetros solo marcaban (-3°C). El caso es que mi mano derecha, con los guantes que solo me quitaba para hacer fotos ha enviado a mi cerebro algún que otro aviso por congelación.

    Como prometí contaros algo del concierto de anoche en el pub irlandés, os puedo decir que era un cantautor con guitarra acústica y en los pies dos bombos y una pandereta, más una harmónica a ratos con una voz perfecta para el country y una experiencia para meterse a la gente en el bolsillo contrastada.

    El club lleno de gente mayormente por debajo de los 40, mucha Guinness y una marcha tanto en el micro como en la pista de baile geniales.

    La mitad de temas conocidos (Sweet home Alabama, o Whisky in the jar) y la otra nuevos para mí; no para la gente que los cantaba a pulmón. Una delicia para acabar el día.


El día (arrancábamos a las 12,30 para un tour de 4 horas) estaba algo nublado y con una finísima nieve. En la carretera abetos y detrás las Rocosas.

Los cristales laterales con vaho me obligan a disparar mis fotos entre la oreja de la guía y el esqueleto del furgón. En el camino empezamos a ver la nieve de anoche.

Después de cada curva un monte distinto oscilando las alturas entre los 2.000 y 3.500 metros. Todos majestuosos.

La primera parada en un mirador para echarle un vistazo al valle del río Bow. En un cartel el aviso con un carnero de que nos rodea mucha vida salvaje. Hoy la guía nos ha precisado que no todos los osos están hibernando. Lo hacen entre 4 y 6 meses; los más grandes menos tiempo, con lo que algunos adultos aún no han llegado a ese estado. La vía del tren en amplia curva junto al río es una imagen icónica de estos parajes (nos faltó el tren, claro).

La carretera se va complicando. En algunos tramos hielo puro. Yo pienso que lo harán todos los días y que sabrán lo que hacen y me tranquilizo. Luego se lo comento a la chica y me dice que lleva ruedas de invierno, que no me preocupe.

Segunda parada. Espectacular. Lo llaman indistintamente montaña castillo o castillo escarpado. Como hay una zona en la que ha podido entrar el sol, la paleta de colores es increíble. 

Os propongo un juego. Como la guía me ha dado una hoja con los nombres, fotos y alturas de los picos más famosos, podéis entreteneros en buscarlos. Entre las fotos de ayer y hoy están todos.

Por fin llegamos al Lago Luisa, la guinda del pastel. Sobran las palabras. Las tres primeras fotos abarcan la vista desde el castillo y con el glaciar al fondo. Abajo a la derecha nuestro furgón y una caravana que no cabe en la foto; de esas se ven bastantes.

Hay bastantes turistas y nos dejan casi hora y media para dar un paseo por el lago y ver el hotel. La zona, sin ningún agobio, pero está animada. Parece más bien turismo interior.

Un cartel reza "de cabaña a castillo" aludiendo a la evolución de la vivienda de Madame Luisa. El monumento es a los guías suizos profesionales que contrató la empresa del ferrocarril canadiense que el el siglo XIX para rentabilizar su inversión construyó castillos como este y el que vimos ayer para atraer un turismo de escalada y alpinismo para el que no estaban preparados. Guías suizos de gran renombre abrieron muchas de estas rutas.

Subiendo la cuesta detrás de mi, más inclinada de lo que parece, en un punto me he ido al suelo. Un gravísimo error en otras circunstancias porque arrastraculos he llegado a un punto en que seguía habiendo inclinación suficiente para no poder levantarme. Como había gente, un grupo de jóvenes me ha incorporado. Pero como no hay mal que por bien no venga, ese color turquesa del agua que he podido captar con la cámara solo se ve cogiendo un poco de altura; no desde la orilla, así es que damos por buena la imprudencia.

Después de ver a esa rubia ucraniana que no hablaba más que su idioma poniendo esos hermosos ramos de flores blancas y con la mano derecha ya dando aullidos me he ido al hotel.

Mirad que recepción y que pasillos laterales, parte de ellos en curva y llenos de tiendas de lujo.

Y mirad que salón con mirador incluido "exclusivo para clientes". A mil dolares la habitación por noche en temporada baja. Los ferroviarios sabían lo que se hacían. En los carteles por un lado el esquí. La piscina no la he visto. No creo que se bañen en el lago ni en pleno verano.

Esta es una de las tiendas del hotel que vende sobretodo piezas de bronce, piedra y porcelana preciosas. El dueño me ha dicho que llevan 40 años instalados ahí.

La vuelta nuevamente rodeados de bellezas naturales. La autovía en esa zona está protegida de los animales pero les han hecho esos puentes de unos diez metros de ancho para que puedan pasar de un lado a otro. Son bastante frecuentes Solo para los grandes herbívoros y mamíferos.

El día ha sido maravilloso y le he pedido una foto a la guía que era un cielo para tener un recuerdo. La entrada la estoy haciendo en esa chimenea que veis abajo del recibidor del hotel. Jornada memorable. Buenos días!. Buenas noches!. Mañana viajo a Calgary que tiene fama de bajar el nivel respecto de Banff, pero estoy convencido de que le sacaremos partido. Dicen además que allí hace mejor tiempo. Las Rocosas que parten el país en dos provocan que el este sea mucho más templado que el oeste. "No estoy en contra", que diría mi queridísimo amigo Sven "el guiri" que tanta bondad y buena música nos trajo a Albacete. Vaya por él. 

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